El 'nuevo' monumento de Salamanca: el mercado de San Juan, a un paso de ser Bien de Interés Cultural
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El 'nuevo' monumento de Salamanca: el mercado de San Juan, a un paso de ser Bien de Interés Cultural

Últimos trámites para declarar el edificio racionalista del Mercado de San Juan de Salamanca como monumento Bien de Interés Cultural. Estaba pendiente de declaración desde 1986.

La Junta de Castilla y León ha iniciado el último trámite para declarar el mercado de San Juan del centro de Salamanca como Bien de Interés Cultural y proteger los valores de un mercado con más de medio siglo de historia y de estilo racionalista. Este jueves el Bocyl publica el inicio del período de exposición pública del expediente de declaración como monumento de este edificio, lo que le conferirá una protección. Ha habido que esperar, porque el expediente se abrió en 1986 y estaba pendiente desde entonces. Ya estaba, no obstante, en el catálogo de edificios de interés del PGOU de Salamanca.

 

El mercado de San Juan se encuentra situado en la Plaza Julián Sánchez el Charro, en el ensanche de Salamanca. Las obras, dirigidas por el Arquitecto Municipal Ricardo Pérez Fernández, comenzaron en 1942 y terminaron en 1945, siguiendo los planos firmados por los Arquitectos Luis Gutiérrez Soto y Javier Barroso y Sánchez-Guerra en 1939.

 

La construcción del mercado de San Juan sigue las directrices del racionalismo que imperaba en esos momentos en la arquitectura europea, caracterizado por una marcada funcionalidad, que en el mercado de San Juan se conjuga con un lenguaje propio, característico de la época histórica y la tradición local del momento y que se traduce en la introducción de elementos característicos como el soportal con arcos de medio punto en piedra arenisca y la incorporación en la fachada de los símbolos del régimen político de la España del momento, que en la actualidad han sido sustituidos por los escudos de la ciudad.

 

El edificio ocupa una manzana rectangular y se levanta en dos plantas sobre un zócalo. Presenta dos volúmenes organizativos; el primero, de doble altura, en el que destaca el gran hall cubierto por una única bóveda nervada de hormigón con tirantes metálicos, y un segundo volumen de dos plantas, unido por los volúmenes de escaleras que se encuentran a ambos lados del espacio principal.

 

El volumen a doble espacio se ilumina y ventila por grandes ventanales al este y a través de huecos rasgados en perpendicular al eje de la bóveda que cubre el espacio. Al oeste, el segundo volumen se envuelve en una fachada con huecos más pequeños y uniformes, que en planta baja se convierten en escaparates de tiendas con acceso exterior al mercado. En los alzados a la calle Valencia y Maldonado Ocampo, el semisótano se manifiesta como muelle lineal de carga.

 

Tras las obras de rehabilitación que tuvieron lugar a finales del siglo XX, el edificio, en la actualidad propiedad del Ayuntamiento de Salamanca, sigue manteniendo su uso como mercado en la planta baja, si bien se encuentra profundamente remodelado como consecuencia del proceso de adaptación del mercado a las necesidades actuales de negocio.

 

El mercado de San Juan, recogido en el Docomomo Ibérico, constituye un singular ejemplo de la arquitectura de la autarquía española, testigo de un determinado momento histórico. Así pues, con independencia de los valores arquitectónicos que en sí mismo contiene, entre los que destaca su composición y claridad estructural, la importancia y valoración del mercado de San Juan viene dada como relevante documento histórico, testigo de una época y espacio público por excelencia inmerso en la memoria colectiva, lo que convierte a este edificio en un valor relevante digno de protección y conservación.