El nuevo Hospital 'pagará' con retrasos los fallos de Mañueco y su equipo con la gestión de la obra del vial
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El nuevo Hospital 'pagará' con retrasos los fallos de Mañueco y su equipo con la gestión de la obra del vial

El nuevo acceso al Hospital se hará por un vial entre el edificio y el río Tormes.

La obra del vial se retrasa y complicará la progresiva puesta en servicio del nuevo hospital que quería Sacyl. El equipo de Gobierno tardó mucho en reaccionar y ocultó durante meses que había problemas.

Un mes después de que Ganemos levantara la liebre, la situación del vial del Hospital sigue siendo delicada. La buena noticia es que, según declara, el equipo de Gobierno ha llegado a un acuerdo con la constructora para olvidar sus recientes diferencias y solventar la situación de común acuerdo. Pero es casi la única buena noticia, porque desde este miércoles es oficial lo que ya se sospechaba: que el nuevo complejo hospitalario pagará caro el retraso en la obra de su acceso. Y lo notará en su calendario de apertura progresiva que sufrirará, con toda probabilidad, retrasos.

 

Así lo ha confirmado el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, que ha calificado como "imprescindible" la construcción y finalización del vial de acceso al nuevo centro hospitalario. "Si se está desbloqueando la situación, como parece, es una buena señal", ha añadido. Lo que ocurre es que ese desbloqueo ha llevado más de cuatro meses (el contrato de la obra se firmó el 28 de junio) y todavía hay que contratar a una nueva empresa, siempre y cuando la anulacíon del actual contrato llegue a buen puerto. En total, el retraso se puede acercar a los 6 meses y el vial no estaría listo hasta casi 2020.

 

El consejero ha confirmado que tendrá que "analizar cómo acoplar la progresiva apertura de algunas unidades con la disponibilidad del vial para el acceso completo al hospital". Se mantiene que habrá traslado de algunos servicios a finales de 2018, pero la realidad que prevalece es la reconocida por Sacyl: el Hospital no estará al 100% operativo hasta 2019. Ese calendario se va a ver claramente condicionado por el retraso en la ejecución del vial, que todavía no ha empezado y que es una obra de gran embergadura. Se trata de una obra compleja y costosa, que incluye por ejemplo muros de 14 metros de alto para poner el acceso a salvo del Tormes, cuya duración está fijada en un año. 

 

Desde el primer momento TRIBUNA ya informó que el retraso de la obra de la nueva calle de acceso, por el lado del Tormes, comprometía la puesta en servicio del nuevo complejo hospitalario. El vial no estará listo hasta casi 2020, lo que complicará la puesta en funcionamiento progresiva que pretende Sacyl para muchos servicios del Hospital. Y es que es una infraestructura vital, y aunque el Ayuntamiento intenta edulcorar el problema con supuestas alternativas, sin esta calle de acceso, 600 metros de larga, es imposible no formar un caos de pacientes y profesionales cuando se abra el nuevo Hospital. El equipo de Gobierno del PP sabe que la obra se acabará solapando con la puesta en funcionamiento del nuevo complejo, y eso no será bueno.

 

El Ayuntamiento de Salamanca tiene asumido que tendrá que repetir la licitación, pero todavía no ha reconocido que  ha 'patinado' con este asunto. No tiene la culpa de que la empresa ganadora del concurso no haya empezado la obra, pero sí es totalmente responsable de un error clave: ocultar que había problemas y no reaccionarTardó casi tres meses en admitir que las cosas no iban bien, ocultó a los grupos municipales toda la información y, al final, ha acabado pidiendo su ayuda. De hecho, la propuesta de una negociación para romper el contrato de manera amistosa salió del PSOE, como ha reconocido el concejal Fernando Rodríguez. Tanto Cs como Ganemos han entendido que lo menos malo era resolver este contrato y buscar una empresa capaz de hacer esta vital obra, algo que el PP tardó mucho en entender.

 

 

El nuevo contrato y cómo resolver el viejo

 

Ahora tiene por delante el proceso para una nueva licitación. Una vez se rompa el actual contrato, hay que hacer nuevos pliegos (aunque la parte técnica es la misma) y proceder a invitar a empresas seleccionadas, ya que se hará un concurso restringido. Después hay que analizar las ofertas, llevarlas por la comisión y la mesa de contratación y aprobarlo todo. Van a pasar todavía muchas semanas.

 

Y luego está la resolución del contrato, de la que quedan todavía flecos. La empresa que se llevó el encargo, y que nunca llegó a iniciar la obra, se aviene ahora a renunciar al millonario contrato y solventar sus notorias diferencias con el Ayuntamiento de Salamanca. Hace sólo unos días el equipo de Gobierno del PP estaba impidiendo a la ganadora del concurso el acceso al lugar de la obra, y ponía la lupa sobre los planes de obra presentados por la constructora vinculada al conocido y multimputado empresario José Luis Ulibarri. El alcalde mandó poner Policía Local a la puerta del acceso para que no entraran.

 

Ahora, el equipo de Gobierno ya ni habla de los informes que encargó a los técnicos municipales para saber si la conflictiva empresa había cumplido con el ultimátum del pleno: como entregó plan de obras y se puso a la puerta a iniciar la obra, se presume que sí, lo que hubiera ido en contra de las pretensiones del Ayuntamiento. La vía amistosa va a evitar un pleito judicial desastroso para una obra tan importante, pero que todavía va a pagar las consecuencias. Y el coste todavía no se ha determinado: la empresa recuperará los 200.000 euros de la fianza... ya veremos si no quiere algo más.