El nuevo contrato del bus le costará al Ayuntamiento 7 millones de euros al año

La reducción de kilómetros no logra compensar la merma de ingresos por el menor número de usuarios, mientras la nueva concesión no incentiva las políticas para incrementar viajeros. Las arcas municipales seguirán cargando con casi el 65% del coste.

UNA SOLA EMPRESA EN CONCURSO

 

Salamanca de Transportes, la actual concesionaria, es la única empresa que ha presentado oferta para el contrato del bus urbano de la capital para los próximos años por 169 millones de euros.

 

El pliego limita en cierto modo el número de empresas que podrían estar interesadas en el contrato. Para acceder, hay que tener experiencia en una ciudad de población similar a Salamanca, tener una flota de autobuses de gas similar a la que tiene la actual concesionaria o acreditar una solvencia económica similar a la del actual servicio.

 

Además, en aclaraciones al pliego ha 'espantado' a UTE que pudieran estar interesadas al mantener sus exigencias de solvencia económica para un grupo de empresas como si fueran una sola.

El Ayuntamiento procederá a adjudicar en las próximas fechas el nuevo contrato del bus urbano, uno de los servicios fundamentales de la capital. Sin embargo, su adjudicación ha tenido polémica porque sus términos no consiguen que se reduzca el déficit de explotación ni que se incentive el uso, y solo la reducción de kilómetros, y por ende de paradas y serviciios, va a conseguir que baje el coste de explotación. Y pese a ello, no se han incluido cláusulas para incentivar el uso y para que se pague teniendo en cuenta el número de viajeros, y no solo el de kilómetros.

 

El nuevo contrato del bus urbano es uno de los más cuantiosos de cuantos otorga el Consistorio, 169 millones de euros por los próximos 12 años, en concreto. Pese a ser importante, solo una empresa se ha presentado al concurso, la actual concesionaria, en medio de las críticas de la oposición, que considera que el pliego de condiciones ha favorecido a esta empresa.

 

Las buenas relacciones existentes entre Salamanca de Transportes y el equipo de Gobierno parecen beneficiar los cambios y el ahorro en el bus que el Ayuntamiento se ha planteado. Cuando en enero de este año el equipo de Gobierno estableció las nuevas rutas del bus urbano, se calculó que se ahorraría el coste de 700.000 kilómetros al año; el contrato paga a la empresa cada kilómetro recorrido a 3,13 euros, con lo que se ahorraban solo ahí dos millones de euros. Y todavía el Ayuntamiento esperaba bajar otro más para pasar de 15 a 12 millones al año, que es en lo que se queda. Pese a ello, tuvo toda la colaboración de la empresa.

 

Ahora, y según los datos del estudio económico financiero, el coste de explotación anual será de 11,3 millones de euros, donde se incluye el coste de personal, estructura, gestión y vehículos para hacer 3,6 millones de kilómetros; a ello hay que sumar otros 516.000 euros/año para costes de amortización y financiación de los vehículos. Un contrato favorable porque el Ayuntamiento paga los vehículos y se hace cargo de la totalidad de los costes de explotación, esos 11,8 millones al año en total. Y hay que tener en cuenta que el coste total del contrato es de 169 millones de euros en 12 años, a 14 millones año: se tienen en cuenta las posibles modificaciones del contrato que se puedan introducir y que darían pie a un mayor coste. 

 

 

Sin embargo, las cuentas del nuevo contrato arrojan un déficit de explotación de 6.928.182,21 euros/año, que consigue el objetivo fijado por el Ayuntamiento de ahorro, pero solo a medias. El Ayuntamiento paga de presupuestos el 65% del coste del servicio y el 35% restante se cubre con los ingresos de venta de billetes y bonos. El equipo de Gobierno quería reducir esta participación, pero la falta de viajeros lo complica y no se ha hecho nada por evitarlo, con lo que seguirá cargando con más del 62% del coste final.

 

La clave es que se prima el pago por kilómetro sobre el factor de lograr más usuarios. Se mantiene el precio por kilómetro y no se establecen incentivos para buscar un mayor número de usuarios, con lo que el capítulo de ingresos se queda en 4,3 millones por la venta de billetes y bonos para cerca de ocho millones de títulos de viaje: billetes ordinarios, bono-bus ordinario y especial y bus-ciudad. Sin embargo, no va a ser fácil cumplir las previsiones de viajeros y las de ingresos.

 

El bus urbano tuvo en 2012 aproximadamente 12,2 millones de viajeros, 500.000 menos que en 2011 y 800.000 menos que en 2010. Y también ha perdido ingresos por los billetes que vende: en 2012 perdió un buen número de ventas de billetes sencillos y bono-bus ordinario y especial. Y en 2013 las previsiones apuntan hacia abajo, lo que reduce los ingresos posibles para los próximos años. 

 

Ante esto, el PSOE ha criticado que solo se ofrezca un 2% de aumento del canon a la empresa si logra aumentar un 30% el número de viajeros, y los mismos términos en caso contrario, con un 2% menos de canon si baja el número de usuarios. Para los socialistas, haría falta introducir un factor corrector en el que se tuviera en cuenta el número de viajeros y el Ayuntamiento pagara más canon si hay muchos usuarios, y menos si bajan. Esto obligaría a la empresa a esforzarse en la promoción del uso del transporte colectivo.