El nuevo Centro de Protección para animales abandonados se ubicará en una finca de La Salud a finales de año

Plano del Centro de Protección de animales

El centro ocupará una superficie inicial de 2.664 m2 y contempla un total de 80 cheniles individuales para perros y zona de alojamiento para 40 gatos.

Salamanca contará con un nuevo Centro de Protección Animal en la ciudad, en la finca de La Salud, situada detrás de Mercasalamanca, en dirección a Florida de Liébana, que tras su construcción irá destinado a los animales abandonados en la ciudad.

 

La primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salamanca y responsable de la Oficina de Bienestar Animal, Ana Suárez, quien ha detallado que este centro se trata de “mucho más que un edificio”. Según ha manifestado, su construcción supone “el primer paso hacia un nuevo modelo de recogida de animales abandonados en Salamanca”.

 

 

Este nuevo centro ocupará una superficie de 2.664 metros cuadrados, supondrá una garantía para un servicio donde el bienestar animal sea prioritario y en el que se les proporcione a los animales abandonados una “segunda oportunidad real”.

 

El proyecto contempla un total de 80 cheniles individuales para perros y una zona de alojamiento para 40 gatos. Su desarrollo se ejecutará en varias fases, y en la primera, programada para este año 2020, se contempla la construcción de un módulo principal con capacidad para 30 cheniles para perros, con bebedero automático en cada uno de ellos, una tolva dispensadora de pienso y un patio individual; así como dos cheniles para gatos, con un enrejado en su zona superior.

 

En esta fase también se construirá una zona de hospitalización, un lavadero canino, parques de esparcimiento y juego vallados en el perímetro de los cheniles, además de las zonas destinadas a gestión, almacenes, instalaciones sanitarias y eléctricas y un aparcamiento.

 

Tras la ejecución de la obra, estimada en un plazo de cuatro meses desde su adjudicación, está previsto que el nuevo servicio de recogida de animales abandonados de la ciudad pase a ser gestionado a través de un contrato reservado a las empresas de economía social, de manera que al beneficio de contar con un servicio en el que prime el bienestar animal y que cubra las necesidades de la ciudad en materia de animales abandonados, se sume el valor de la generación de empleo entre los colectivos con mayores dificultades de inserción laboral.

 

Para Ana Suárez, “Salamanca necesitaba dar este paso en materia de bienestar animal”, ya que “más allá de que el servicio de recogida de animales abandonados sea una competencia municipal y deba cumplirse con la misma rigurosidad que todas las demás, la sensibilidad de la sociedad apunta claramente a una preocupación por el bienestar animal y el trato adecuado de los casos de abandono, promocionando las adopciones para todos esos animales”.