El nuevo campo de Unionistas se queda sin tiempo: Deportes 'no sabe nada' a un año de la fecha prevista
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El nuevo campo de Unionistas se queda sin tiempo: Deportes 'no sabe nada' a un año de la fecha prevista

Plano del nuevo campo de fútbol del Zurguén, con la futura grada.

El concejal de Deportes dice no saber nada del proyecto del campo de fútbol del Zurguén, aprobado hace dos meses, y lo deja todo en manos de Fomento y contratación.

El futuro 'campo de Unionistas', el nuevo campo de fútbol del Zurguén, sigue siendo una entelequia dos meses después de aprobarse el proyecto. Algo que sorprende cuando existe un compromiso para que la nueva instalación esté lista para la temporada 2019/2020, es decir, dentro de menos de un año. A pesar del escaso plazo que hay por delante, hay quien dice no tener noticia alguna de este proyecto. Y es el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Salamanca

 

El concejal del grupo municipal socialista Arturo Santos ha preguntado este jueves por la marcha del proyecto del nuevo campo del Zurguén. Ante la situación que denuncia Unionistas, club que tendrá el uso preferente de la instalación, urge saber cuándo podrá estar disponible el campo. Sin embargo, el concejal de Deportes, Enrique Sánchez Guijo, cabeza visible de la política de deportes del PP, ha asegurado no tener ningún conocimiento del proyecto, a pesar de que compete directamente a su área, y ha instado al concejal socialista a preguntar en Fomento.

 

Aunque el proyecto haya sido elaborado por este área, y la construcción tengan que pasar por contratación, no se entiende que el edil de deportes no pueda ofrecer alguna información sobre la evolución de esta inversión de 1,2 millones de euros, cuando sí lo hace de otras instalaciones deportivas prometidas, como la mini ciudad deportiva junto al pabellón Lazarillo. 

 

Esta respuesta augura un futuro de complicaciones para el proyecto. En teoría, las obras deberían durar seis meses, pero sólo para la construcción del terreno de juego, ya que no está previsto que tenga grada en su primera fase. Si se ha comprometido para la próxima temporada, quedan pocos meses para completar trámites a tiempo: hay proyecto, pero hay que licitar la obra y adjudicarla. Este año no hay partida y no será hasta 2019 que pueda tenerla, si es que se incluye en el proyecto de presupuestos. A ello hay que añadir que, según fuentes consultadas por este medio, no existe expediente alguna en el área de contratación para iniciar este proyecto.

 

Pero hay un problema adicional. Tal y como quedaría una vez terminada la primera fase, no permite jugar partidos de Segunda B porque no tiene grada y sólo se contemplan cuatro vestuarios. Así que no cumple con una de las necesidades del club, tener un lugar donde disputar sus partidos oficiales en la categoría en la que milita.

 

 

Así es el proyecto

 

El nuevo campo de fútbol del barrio del Zurguén, que debe acoger las actividades de Unionistas CF, dio su primer paso a finales del pasado mes de julio cuando se conoció un primer boceto del aspecto que tendrá y sus características iniciales, un proyecto al que TRIBUNA tuvo acceso. El planteamiento adoptado sorprende y, aunque cuenta con el respaldo de los grupos políticos, también ha despertado algunas dudas no sobre su construcción, sino sobre la idoneidad de la solución planteada porque el campo sólo sirve para entrenar, no para acoger partidos, y no estará listo al menos hasta la temporada 2019/2020... como pronto.

 

El principal punto de dudas es el uso que le va a poder dar el club. En teoría, cuando se termine la instalación (seis meses de obra) contará con un campo propio en el que centralizar buena parte de las actividades de sus equipos de cantera y del primer equipo. Ahora están repartidos entre las pistas del Helmántico (campo y anexo) y La Aldehuela, lo que complica la organización. Desde Unionistas acogen el nuevo campo, pero esperaban algo más. De hecho, conociendo las necesidades del club, lo recomendable hubiera sido contar con un campo principal y algún anexo, además de un edificio que pudiera albergar vestuarios, oficinas o una zona social.

 

En su lugar, se va a hacer un solo campo, con un edificio para sólo cuatro vestuarios y el de los árbitros, lo mínimo. El terreno de juego será de césped artificial y en una fase inicial no contará con grada. En estas condiciones, no puede acoger partidos de Segunda B porque es obligatorio contar con gradas. El terreno de juego sí da las medidas, pero no el material: en Segunda es obligatorio césped natural. Un detalle que corregir en el proyecto.

 

 

La grada, en segunda fase

 

En un futuro se plantea dotar de graderío al terreno de juego, con capacidad para hasta 4.000 espectadores. Sin embargo, como se puede apreciar en las imágenes que aparecen en esta información, la grada cabe de milagro. De hecho, sólo tendrá asientos en un fondo y los dos laterales, y en uno de ellos ha habido que adaptarla al trazado de la autovía.

 

 

Es la consecuencia de haber elegido un solar en el que el terreno de juego cabe muy ajustado. De hecho, parte de la reunión de la comisión informativa de este martes giró en torno al debate sobre si cabía la futura grada: el equipo de Gobierno se afanó en demostrar que sí. Pero el diseño previsto demuestra que, efectivamente, cabe pero sólo recortándola y pegada a la autovía.

 

La elección del terreno lleva el campo a una parcela que está 'en bruto', muy próxima a la autovía en la que, además, habrá que hacer un importante trabajo para nivelar el terreno y asegurar drenajes. La construcción del nuevo campo supondrá, primeramente el desmonte de toda la parcela y acondicionamiento de los taludes para conseguir una superficie plana en la que encajar el terreno de juego.

 

Eso se llevará casi 100.000 euros de un presupuesto de 1,2 millones, además de drenajes (19.000) y red de agua (36.000); el resto se reparten entre el terreno de juego en sí (300.000); el edificio de vestuarios (otros 260.000) de 25,00 m de largo x 14,00 m de anchura con cuatro vestuarios principales para los equipos y uno para los árbitros que puedan jugar en el campo de fútbol, así como otro pequeño edificio para servicios públicos; otros 79.000 para el equipamiento (porterías de fútbol, banquillos de suplentes y los banderines de córner), barandilla perimetral y redes para evitar que salgan los balones; y el alumbrado (34.000).