El Museo de la Automoción de Salamanca invita a los amantes del motor a volver a su niñez
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El Museo de la Automoción de Salamanca invita a los amantes del motor a volver a su niñez

Las nuevas piezas de vehículos a escala incorporadas al Museo de Historia de la Automoción en Salamanca.

El recinto cultural salmantino ha añadido más de 1.500 vehículos en miniatura a su exposición, fruto de décadas de coleccionismo de un particular.

Muchos de los amantes de la automoción comenzaron su pasión por el motor siendo niños y jugando de rodillas en sus casas con vehículos a escala, miniaturas de coches de policía, camiones de bomberos, grúas o bólidos de competición.

 

Así le ocurrió por ejemplo a Álex J. García, quien a los cuatro años empezó a coleccionar pequeñas réplicas de coches pero también de vehículos de gran tonelada, que si no fuera por su reducido tamaño no entrarían en su casa.

 

Esos problemas de espacio empezaron a surgir después, siendo ya profesor, pues su colección ya superaba las mil piezas y se hacía difícil mantener todos esos ejemplares que había ido sumando a lo largo de décadas.

 

Ahora, junto a Yago Fínez, los ha donado al Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, un museo con auténticas joyas del mundo del motor que suma un nuevo aliciente, un paseo por el modelismo.

 

En su entrega, hace unas semanas, Álex J. García ya reconoció que no se ha desprendido de todos sus vehículos pero sí de la mayoría, concretamente de 1.508 automóviles, camiones, autobuses, tractores y grúas a escala, unas piezas que en su conjunto tienen un valor superior a los 30.000 euros y que los interesados tienen a su alcance en el museo salmantino.

 

Son reproducciones en miniatura de algunas de las principales marcas especializadas en la fabricación de juguetes y objetos a escala, como las españolas Joal, Siku, Mjorette, Burago, Solido o Corgi, -algunas de ellas ya desaparecidas-, que han pasado a formar parte de la historia de la fabricación de estos objetos cuyos orígenes, en algunos casos, se remontan a más de 100 años atrás con la manufactura de utensilios en metal.

 

Sus reducidas dimensiones, a escala, han permitido que el museo pueda albergar a todos estos modelos dentro de sus salas, una posibilidad inexistente si fuesen vehículos de tamaño real, pues las salas no serían lo suficientemente grandes para dar cobijo a tanta grúa de gran tonelaje y grandes dimensiones, recoge E. Press.

 

De esta forma, como acercamiento en tamaño reducido, estos vehículos se suman a los coches de tamaño real que forman parte de sus fondos, muchos de ellos con mucha historia detrás y que descansan en el Museo de la Historia de la Automoción de Salamanca.