El 'me cago en Dios' de Pilar Moreno fue "sólo una expresión" y "en ningún caso una blasfemia"
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El 'me cago en Dios' de Pilar Moreno fue "sólo una expresión" y "en ningún caso una blasfemia"

Gabriel Risco y Pilar Moreno, de Ganemos Salamanca.

Pilar Moreno insiste en que su expresión fue sólo un ejemplo y que en ningún caso la usó para blasfemar. Lamenta las maneras "dictatoriales" del alcalde por cortarle el turno de palabra.

La concejal de Ganemos que fue centro de la polémica en el último pleno ha hablado sobre lo ocurrido cuando el alcalde le conminó a retirar una de sus expresiones en el transcurso de una intervención. Su "me cago en Dios" y la intervención del alcalde para que lo retirara han hecho correr ríos de tinta. La autora de la expresión, Pilar Moreno, ha explicado este lunes como ya hizo Ganemos en una nota de prensa, que no iba contra nadie y que no era sino el uso de una frase que pertenece al uso coloquial y que utilizó sólo como ejemplo.

 

En un turno de palabra durante la presentación de una moción del Grupo Popular sobre la Transición Española, Moreno criticaba "la espiral loca por ver quién es más de derechas" y ha aludido a los partidos PP, Ciudadanos y Vox.

 

Exacatamente, Moreno pronunció la frase de la polémica cuando en una de sus intervenciones expresó, dirigiéndose al PP, que “luchan con Cs y Vox por hacerse con un puñado de votos, los de quienes se unen por una bandera o por no poder decir ‘me cago en Dios'”, momento en el que el alcalde la interrumpió para que retirara dicha expresión. "Sólo puse ese ejemplo", ha dicho este lunes Moreno, que insiste en que "es una expresión que en ningún caso fue una blasfemia", y ha añadido que ella no la usa  habitualmente.

 

En el ordenamiento jurídico español, el delito de blasfemia como tal desapareció en 1988 al cambiarse el Código Penal. En su artículo 525 castiga con multas de entre ocho meses y un año a quien realice una "ofensa pública a los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa o a los que no profesen ninguna, mediante la palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, o bien, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican". Sí existen los delitos de ofensa a los sentimientos religiosos bajo el concepto de "escarnio". 

 

Los tribunales sólo suelen acceder a condenar por blasfemias cuando media un discurso de odio e incitación a la violencia. Entre el derecho a la libertad de expresión y el respeto a la libertad de culto, suele imponerse el primero. Son muy pocas las veces que los tribunales han condenado a una persona por blasfemias.

 

"Lo que sí se pudo ver es la actitud dictatorial del alcalde Fernández Mañueco que me cortó el micrófono", ha dicho Moreno, al que el alcalde, moderador del pleno y que tiene esa facultad, dejó sin sonido en su micrófono cuando trataba de explicarse.

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