El Mariquelo 'con poderío y sin límites', toca el cielo de Salamanca 32 años después

El folclorista ha vuelto a subir en la mañana de este 31 de octubre, como en los últimos 35 años, a lo más alto de la SEO salmantina y lo hizo ante cientos de personas que se aglutinaron en la Plaza de Anaya y la calle de La Rúa.

De un "me hace especial ilusión" a "todo ha salido bien" pasó cerca de una hora. La que va desde que Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo', ha llegado a la Plaza de Anaya de Salamanca rodeado de folcloristas para subir a lo más alto de la Catedral Nueva hasta que ha bajado a pisar tierra firme. "Todo año para mí es especial, subir arriba me da mucho poderío, hacerlo me transmite una paz maravillosa, dar gracias a Dios en estos tiempos cala los corazones y cala hondo", ha explicado.

 

Un año más, y ya van 32, el artista salmantino ha cumplido con la tradición ante cientos de salmantinos, la que le lleva a subir hasta la parte más elevada de la SEO de Salamanca como acción de gracias, un acto que comenzó en 1755, como una forma de agradecer a Dios que el terremoto de Lisboa de ese año, que se sintió en la ciudad, no destruyera la Catedral ni causara víctimas mortales.

 

Junto a la gaita y el tamboril, El Mariquelo, arriba del todo de la Catedral Nueva, ha tocado la ya tradicional charrada que compuso para este motivo y dio gracias a Dios, como es habitual en él, por poder "seguir subiendo", un hecho que "tiene de límite el cielo". Este 2018, su esfuerzo ha sido dedicado a los enfermos de Esclerósis Múltiple, "son personas muy allegadas a mí, es una enfermedad que no se conoce mucho".

 

El Mariquelo soltando las palomas en La Catedral 

 

Arriba, el folclorista se ha dirigido a los salmantinos y turistas que veían el espectáculo, y ha recordado a la Virgen de la Vega y al VIII Centenario de la Universidad. Una vez finalizas las palabras, ha soltado dos palomas de miróbriga y Salamanca "que vuelven a sus respectivos palomares". 

 

El folclorista salmantino se asoma al reloj (Fotos: T. Navarro)

 

Finalmente, tras su vuelta a la Plaza de Anaya, ha vuelto a tocar la gaita y el tamboril, tras haber cumplido un año más su deseo.

 

TRADICIÓN

El conocido folclorista recuperó hace décadas una tradición religiosa que se había perdido y que se remonta al 31 de octubre de 1755. Entonces, tuvo lugar el conocido terremoto de Lisboa, que se dejó sentir en Salamanca con importantes consecuencias materiales.

 

Por suerte, con ese temblor no hubo que lamentar víctimas entre la ciudadanía, que se había refugiado mayoritariamente en el interior de la Catedral de Salamanca. Una buena noticia que según las autoridades religiosas del momento se debió a la providencia divina.

 

Así pues, el Cabildo Catedralicio promulgó un edicto en el que se decía que, todas las vísperas del Día de Todos los Santos, una persona subiría a tocar las campanas en acción de gracias y, en esa ascensión, mediría la inclinación de la Torre, que se había visto afectada por el temblor.

 

La familia que vivía en aquellos tiempos en el interior de la Catedral era conocida como 'Los Mariquelos' y fue la encargada de cumplir con el edicto religioso hasta 1976, cuando uno de sus descendientes cumplió por última vez con la promesa.

 

Posteriormente, nueve años después, en 1985, Ángel Rufino de Haro decidió recuperar la tradición, que se ha mantenido hasta la actualidad, un ascenso vestido con el traje charro y sus instrumentos de música tradicional para cantar una "charrada" desde lo alto del templo que capta cada año la mirada de cientos de personas.

Ángel Rufino de Haro en su 32 subida a La Catedral de Salamanca (Foto: T. Navarro)
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