El Jueves Santo espera al Cristo de la Agonía Redentora, la imagen más antigua de la Semana Santa

Cristo de la Agonía Redentora (Foto: T. Navarro)

La incorporación de esta imagen forma parte de las 'casualidades' de una Semana Santa tan llena de historia como la salmantina.

Apenas pasen unos instantes de la medianoche, el Cristo de la Agonía Redentora inicia cada año su caminar por las calles de Salamanca estrenando el Jueves Santo y con una luna redonda y luminosa en el cielo.

 

La incorporación de esta imagen forma parte de las 'casualidades' de una Semana Santa tan llena de historia como la salmantina. En 1984 se había fundado una cofradía cuyo fin primordial era aportar a las procesiones de la ciudad la imagen de un yacente. Ante los muchos problemas para conseguir la obra derivados de la falta de acuerdo con Venancio Blanco, a quien se encarga primeramente la imagen, la cofradía decidió no dilatar más su primera salida y realizar su  procesión en las primeras horas del Jueves Santo de 1987 portando la imagen del Cristo de la Agonía Redentora.

 

Un crucificado que se custodiaba, sin gran protagonismo, en un altar lateral de la Catedral Nueva que era sede canónica de la cofradía. Salamanca quedó boquiabierta al ver en la calle una pieza señorial que hasta ese momento había pasado casi inadvertida en su patrimonio escultórico.

 

 

De este crucificado no se saben demasiadas cosas, aunque según los estudios pasa sin duda por ser el más antiguo de las procesiones salmantinas actualmente, al estar fechado en los primeros años del siglo XVI.

 

Esta parte de la historia nos lleva hasta Alba de Tormes. Allí se había realizado en el siglo XV por un autor, en estos momentos todavía no identificado pero de enorme calidad, un impresionante crucificado para el convento de San Leonardo, hoy conocido como el Cristo de la Salud. La fama de esta obra es tal, que en 1510 un grupo de doctores de la Universidad de Salamanca visita Alba para estudiar la pieza y pedir autorización para realizar una copia para su capilla de San Jerónimo.

 

Aunque no se han encontrado más documentos vinculados con este proceso, se identifica claramente esta réplica, no del todo exacta, con el Cristo de la Agonía Redentora, que sería realizada por lo tanto alrededor de 1510. Dato que concuerda con una exigencia del claustro a los maestros de obras del retablo de la capilla para que se incorpore un crucificado en su remate.

 

Fuera para este espacio -que finalmente ocupó un Calvario de Gil de Ronza- fuera para otro, el Cristo de la Agonía Redentora acabó por salir de la Universidad con destino al convento de las Isabeles, seguramente formando parte de la dote de una novicia. De allí regreso a la Catedral en el siglo XIX ante el temor de que la pieza pudiera perderse en el proceso de la desamortización.
Y ahí cayó sobre ella un olvido de décadas del que la sacó la Semana Santa.

 

Curiosidades

El Cristo de la Agonía Redentora forma parte de los 'Christus patiens' medievales, en los que se subrayan los rasgos más patéticos vinculados a la tortura y la muerte en la cruz por asfixia. Este es justamente el momento que recoge el autor, que consigue conjugar una anatomía perfecta con una postura propia de la agonía que detalla ya conocimientos sobre el cuerpo muy avanzados.

 

 

Curiosamente, carece de barba pero cuenta con una melena de pelo natural. Esta melena es una peluca y la obra cuenta con varias, normalmente una para permanecer en la Catedral y otra para salir en procesión. Una conocida peluquería del centro de Salamanca se encarga de la puesta a punto de este pelo cada Semana Santa.

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