El indigente africano fue arrestado por resistencia a la autoridad y no por agresión a un ciudadano

A.K. mientras paseaba por la ciudad, antes de ser hospitalizado (Foto: Ch. D.)

A. K, de 44 años, fue llevado a comisaría para notificarle la sentencia por un intento de agresión anterior y allí perdió los nervios.

El indigente de origen africano, todo apunta en estos momentos a que es de nacionalidad somalí, no fue arrestado el pasado viernes por intento de agresión a ningún ciudadano como parecía, sino por resistencia a la autoridad.

 

Al parecer, los agentes de Policía le llevaron a comisaría para notificarle la sentencia de su último intento de agresión y fue allí donde perdió los nervios y empujó a un agente.

 

La sentencia que se le comunicó subraya una orden de alejamiento, aunque será difícil de llevar a cabo, ya que él no conoce a la persona a la que golpeó. Su actual abogado añade que lo más lógico es que se recurra, ya que si coincide con la víctima habría un quebrantamiento de condena aún sin querer y la falta se convertiría en delito.

 

ENCARCELADO EN TOPAS

 

Por otro lado, se ha podido saber que, a pesar del mal estado mental que el individuo africano presenta, ha estado encarcelado anteriormente en Topas, por lo que su letrado ha puesto el grito en el cielo: "No se puede tener en la cárcel a enfermos mentales", subraya indignado.

 

Actualmente, A. K. se encuentra ingresado en el Complejo Clínico Asistencial de Salamanca, donde estará durante 10 días para evaluar su estado psíquico. Si como todo apunta, el individuo africano resultara no imputable, tendría que ingresar forzosamente en un hospital, pero nunca en prisión, como apunta su letrado. "Estoy seguro de que no finge y que está realmente enfermo" por lo que de momento está en libertad provisional a la espera de juicio, aunque serán los resultados médicos los que determinen su futuro más inmediato.

 

Además, como aún no se conoce con seguridad su nacionalidad, no se le puede aplicar la ley de extranjería.