El Hospital realiza 14 implantes de páncreas-riñón en 20 meses

A escasos tres meses de cumplirse su segundo año de andadura, el programa de doble trasplante de páncreas-riñón del Complejo Asistencial de Salamanca ya ha realizado un total de 14 implantes, el último de ellos el pasado jueves gracias a la excelente coordinación de un equipo formado por más de 50 profesionales de diferentes áreas sanitarias.
Eva Cañas

En lo que va de 2010, se contabilizan a cinco pacientes que han recibido el doble trasplante para mejorar su calidad de vida. De ellos, los tres primeros se efectuaron en el primer semestre del año, mientras que los otros dos, han tenido lugar entre julio y octubre, según fuentes hospitalarias.

El Hospital Clínico Universitario es el único de Castilla y León que tiene permitido realizar el doble implante de páncreas-riñón por lo que los beneficiarios llegan de todas las provincias de la Comunidad. El principal objetivo de esta opción terapéutica es detener la progresión de las complicaciones propias de la diabetes, entre ellas, el fallo renal. Esta patología crónica es una de las causas más importantes de morbilidad y discapacidad en la sociedad, responsable del gasto sanitario, con 190 millones de diabéticos en el mundo. La de tipo I –pacientes que se benefician de 10-12 de este trasplante– tiene una prevalencia de 10-12 casos por 100.000 habitantes.

Cabe recordar que el primer doble trasplante de páncreas-riñón tuvo lugar el 27 de febrero de 2009, y escasos días después, el segundo, en concreto, el 8 de marzo. En ambos casos, los resultados fueron buenos, como así lo reconocieron los responsables del programa.

El primero de los pacientes trasplantados compareció en rueda de prensa junto a sus padres, donde se vivieron momentos de intensa emoción al comprobar en poco tiempo la mejoría en su estado de salud. Tras recibir el doble implante, los hasta ahora enfermos crónicos dejan de depender del tratamiento de diálisis –por el fallo renal–, así como de la insulina, aunque requieren de un tratamiento de por vida para no rechazar el órgano recibido de forma altruista por otro ciudadano.