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El Gobierno de España decreta el estado de alarma por la crisis del coronavirus, ¿qué supone?

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,

Entra en vigor este sábado, después del consejo de Ministros. Limita la circulación de personas y limita el uso de servicios o el consumo de articulos de primera necesidad, como principales medidas. 

El Gobierno declara este sábado, tras la reunión del consejo de ministros, el estado de alarma para contener la expansión de la pandemia del coronavirus. Pedro Sánchez ha realizado una comparecencia excepcional solo 24 horas después de un Consejo de Ministros en el que se evitó esta decisión. "Nos esperan semanas muy duras", ha dicho Pedro Sánchez. 

 

El jefe del Ejecutivo no ha descartado que se alcancen los 10.000 contagios y ha explicado que la declaración del estado de alarma "permite movilizar al máximo los recursos materiales para combatir el virus", pero ha insistido también en llamar a la responsabilidad individual para contenerlo. A medianoche del viernes, los casos eran más de 5.000 y se contabilizaban 132 muertos en todo el país.
 

Las medidas que se pueden acordar con el estado de alarma -inicialmente durante de 15 días-, son las siguientes:  

 

Durante el estado de alarma se pueden limitar la capacidad de movimientos de las personas, limitar el consumo de determinados productos, impartir órdenes para garantizar el abastecimiento de materias primas y productos de primera necesidad.

 

Es decir, solo farmacias y tiendas de servicios de primera necesidad abrirán sus puertas.

 

Mediante Decratos Ley el Gobierno podrá realizar "requisas temporales de todo tipo de bienes e imponer prestaciones personales obligatorias".

 

El decreto de estado de alarma tiene solo un precedente en la etapa democrática, en la crisis de los controladores aéreos, en 2010.

 

ESTADO DE ALARMA

 

El estado de alarma, regulado en el artículo 116 de la Constitución y en la Ley Orgánica 4/1981, permitiría al Consejo de Ministros adoptar medidas extraordinarias en toda España o en una parte del territorio en varios supuestos, entre los que se encuentran las “epidemias y situaciones de contaminación graves”.

 

Este estado, previsto para cuando las circunstancias hagan imposible mantener la normalidad mediante los poderes ordinarios, faculta al Gobierno a poner bajo su mando a todos los funcionarios y empleados públicos, incluidos los cuerpos policiales, de todas las Administraciones e imponerles “servicios extraordinarios por su duración o su naturaleza”

 

La declaración del estado de alarma, a diferencia de los estados de excepción y sitio, no afecta, en principio, a la vigencia de los derechos fundamentales -como la libertad de expresión o de prensa, o la libertad de manifestación-. Sin embargo, sí permite al Gobierno “limitar la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados”.

 

 

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