El Getafe ‘le da un baño’ al Sevilla pero se queda a un tanto de la final

PRIMERA PARTE. Palop y la madera salvaron al Sevilla ante un Getafe que salió a por todas desde el pitido inicial. EN LA REANUDACIÓN. El dominio se tradujo en el tanto de Soldado, que fue insuficiente
Efe / MADRID

Atrás quedaba la historia de la remontada ante el Barcelona hace tres temporadas; también el vídeo de aquel partido, que ha estado funcionando los dos últimos días en el vestuario del Getafe; o el sombrero de José María Del Nido (que, por cierto, lo lució con todo su esplendor); y los mensajes que empapelaron el Coliseum Alfonso Pérez animando a los hombres de Míchel a lograr pasar a la final. Todo aquello se lo llevó el aire. En un suspiro, el guión de la película se puso sobre el césped. Y fueron los jugadores de ambos equipos los encargados de poner sobre el tablero sus armas.

En un lado, el conjunto madrileño, con moral para volver a encarar una nueva proeza. Lo hizo con sus jugadores más ilustres disponibles. Sólo faltaron los lesionados Jaime Gavilán, Fabio Celestini y Adrián González. Roberto Soldado, el goleador más determinante de este equipo, se unió a la fiesta en el último momento tras superar problemas musculares en sus abductores.

Enfrente, el Sevilla, con su entrenador Manolo Jiménez a la cabeza, que desconfiaba mucho de su rival. Hizo bien. Hace tres años, el Barcelona llegó muy crecido con el 5-2 de la ida. Recibió cuatro tortazos en forma de goles. Por eso, el técnico sevillista no quiso arriesgar. Concienció a sus jugadores, tomó nota y sacó a los mejores al campo.

Con esas, fue el Getafe el que llevó todo el peso del partido. El Sevilla no hacía nada por jugar al fútbol. Su máxima preocupación era parar el juego y perder tiempo sin intención de hacer nada por matar la eliminatoria. Apenas alguna contra sin finalización fueron las credenciales que presentaron en los primeros cuarenta y cinco minutos. El Getafe fue el mejor de la eliminatoria y mereció una plaza en la final.