El futuro campo de Unionistas: insuficiente para partidos y con la futura grada pegada a la autovía

Plano del nuevo campo de fútbol del Zurguén, con la futura grada.

La parcela elegida obliga a hacer la futura grada pegada a la autovía. Tal y como quedará tras su primera fase no permite jugar partidos de Segunda B y sólo tiene cuatro vestuarios.

El nuevo campo de fútbol del barrio del Zurguén, que debe acoger las actividades de Unionistas CF, ha dado su primer paso en la comisión informativa de Fomento de este martes. Allí se ha podido conocer un primer boceto del aspecto que tendrá y sus características iniciales, un proyecto al que TRIBUNA ha tenido acceso. El planteamiento sorprende y, aunque cuenta con el respaldo de los grupos políticos, también ha despertado algunas dudas no sobre su construcción, sino sobre la idoneidad de la solución planteada porque el campo sólo sirve para entrenar, no para acoger partidos, y no estará listo al menos hasta la temporada 2019/2020.

 

El principal punto de dudas es el uso que le va a poder dar el club. En teoría, cuando se termine la instalación (seis meses de obra) contará con un campo propio en el que centralizar buena parte de las actividades de sus equipos de cantera y del primer equipo. Ahora están repartidos entre las pistas del Helmántico (campo y anexo) y La Aldehuela, lo que complica la organización. Desde Unionistas acogen el nuevo campo, pero esperaban algo más. De hecho, conociendo las necesidades del club, lo recomendable hubiera sido contar con un campo principal y algún anexo, además de un edificio que pudiera albergar vestuarios, oficinas o una zona social.

 

Plano del proyecto inicial, con el campo y el edificio de vestuarios, pero sin grada.

 

En su lugar, se va a hacer un solo campo, con un edificio para sólo cuatro vestuarios y el de los árbitros, lo mínimo. El terreno de juego será de césped artificial y en una fase inicial no contará con grada. En estas condiciones, no puede acoger partidos de Segunda B porque es obligatorio contar con gradas. Y llama la atención que en el proyecto, redactado por Castinsa (una consultora de cabecera del Ayuntamiento), se asegura que "las dimensiones proyectadas se ajustan
a la normativa para celebrar encuentros de 2ª División Nacional"
. El terreno de juego sí da las medidas, pero no el material: en Segunda es obligatorio césped natural. Un detalle que corregir en el proyecto.

 

La superficie de hierba artificial a instalar es de 7.881,00 m² que se obtienen de unas dimensiones de 111,00 m de longitud por 71,00 m de anchura. Estas dimensiones corresponden, no solo al terreno de juego propiamente dicho, sino también a sus bandas laterales y fondos tras la línea blanca que delimita el área de juego. La anchura de este pasillo es de 5,50 m en fondos y 3,50 m en las bandas laterales.

 

El campo será dividido en dos para que puedan entrenar dos equipos a la vez, y en este sentido sí puede ser útil para el club como ocurre con otros clubes salmantinos que pueden organizar los entrenamientos de sus canteras contando con un solo campo. Los cuatro vestuarios también son suficientes para este propósito.

 

 

El problema de la grada

 

Otro problema es el de la grada. En un futuro se plantea dotar de graderío al terreno de juego, con capacidad para hasta 4.000 espectadores. Sin embargo, como se puede apreciar en las imágenes que aparecen en esta información, la grada cabe de milagro. De hecho, sólo tendrá asientos en un fondo y los dos laterales, y en uno de ellos ha habido que adaptarla al trazado de la autovía.

 

 

Es la consecuencia de haber elegido un solar en el que el terreno de juego cabe muy ajustado. De hecho, parte de la reunión de la comisión informativa de este martes giró en torno al debate sobre si cabía la futura grada: el equipo de Gobierno se afanó en demostrar que sí. Pero el diseño previsto demuestra que, efectivamente, cabe pero sólo recortándola y pegada a la autovía.

 

La elección del terreno lleva el campo a una parcela que está 'en bruto', muy próxima a la autovía en la que, además, habrá que hacer un importante trabajo para nivelar el terreno y asegurar drenajes. La construcción del nuevo campo supondrá, primeramente el desmonte de toda la parcela y acondicionamiento de los taludes para conseguir una superficie plana en la que encajar el terreno de juego.

 

Eso se llevará casi 100.000 euros de un presupuesto de 1,2 millones, además de drenajes (19.000) y red de agua (36.000); el resto se reparten entre el terreno de juego en sí (300.000); el edificio de vestuarios (otros 260.000) de 25,00 m de largo x 14,00 m de anchura con cuatro vestuarios principales para los equipos y uno para los árbitros que puedan jugar en el campo de fútbol, así como otro pequeño edificio para servicios públicos; otros 79.000 para el equipamiento (porterías de fútbol, banquillos de suplentes y los banderines de córner), barandilla perimetral y redes para evitar que salgan los balones; y el alumbrado (34.000).

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