El frío fuego del infierno

LA UDS ENTRA EN LOS PUESTOS DE DESCENSO. Tras una mala primera parte en la que el Girona se adelantó, buscó sin fortuna el empate y cae en el pozo. DESPERDICIÓ UN TIEMPO. Mejor imagen y mejor fútbol cuando Sito movió el banquillo
T. S.

El primer objetivo al llegar a Montilivi era enjugar la pésima imagen que se ofreció hace siete días frente al Numancia. De aquel partido quedaron varios damnificados y, de ahí, diferentes novedades en el once. Una de ellas, Laionel, fue el primero en intentar poner a prueba a Mallo, en unos minutos iniciales en los que el conjunto salmantino indicó que estaba dispuesto a llevar la iniciativa. Despotovic, tras un envío en largo de Rossato, también probó a disparar, pero sin encontrar portería. El dominio salmantino era aparente porque al Girona no se le veía incómodo. Bien situado atrás, sus salidas al ataque eran rápidas, buscando a un centro del campo cuya calidad pronto quedó en evidencia. El choque alcanzaba los veinte minutos cuando Peragón se hizo con un balón en el centro del campo y se soltó un estupendo pase entre líneas en busca de Gerard, que se internó con una diagonal perfecta con la que eludió el fuera de juego y se plantó en el área. Su disparo fue rechazado por un Goikoetxea que trató de cruzarse para evitar el lanzamiento con la mala fortuna de rechazarlo hacia la portería y despistar a Biel Ribas, que vio como el 1-0 subía al marcador.

El tanto fue un palo y el principio de un auténtico desbarajuste. A partir de ese momento los unionistas se mostraron incapaces de dar una a derechas. Sin presencia su centro del campo, errando en acciones sin aparente riesgo y regalando el balón a su rival, la UDSbastante hizo con aguantar los arreones de un Girona que rondó en varias ocasiones el segundo tanto. Biel Ribas desbarató dos oportunidades clarísimas, la primera de Beltrán y, posteriormente, otra de Calle. Se barruntaba un nuevo desastre y sólo en los últimos instantes de ese primer tiempo los unionistas se sacudieron algo de ese dominio y volvieron a acercarse a Mallo. De hecho Laionel probó al guardameta local con un buen disparo desde la frontal que éste desvió a córner.

Tras el descanso hubo reacción en el banquillo y en el campo. Sito dio entrada a Quique Martín, que se erigió en el guía que desde hace tiempo se echa de menos en este Salamanca. El empuje de los blanquinegros encerró poco a poco al Girona en su propio campo y tan sólo Moha, en alguna salida esporádica a la contra, creó algo de incertidumbre.

Restaba que llegaran las oportunidades y el tiempo transcurría con demasiada velocidad. Después de Quique entraron Salva Sevilla y Perico y entre los tres lograron cambiarle la cara a los últimos minutos del partido en los que el Salamanca llegó a sumar al menos tres ocasiones claras de gol. El asturiano y el malacitano probaron a Mallo, que respondió con acierto y el propio Perico gozó de una clarísima oportunidad, ya en el minuto 90, cuando cabeceó desde el punto de penalti un centro de Rossato. El esférico se marchó alto y con esa oportunidad murió el encuentro y la posibilidad de que el Salamanca se quedara, sin entrar, a las puertas de un infierno que, desde ya, debe trabajar y poner todos los medios para abandonar.