El fracaso de la controvertida adjudicación de obra del vial compromete las fechas del Hospital de Salamanca
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El fracaso de la controvertida adjudicación de obra del vial compromete las fechas del Hospital de Salamanca

Hospital

La obra fue adjudicada a una empresa vinculada a Ulibarri descartando una oferta más baja de una de las grandes constructoras del país. Sin vial, es inviable pensar en poner a funcionar el hospital al 100%.

Las obras del vial que dará acceso al nuevo Hospital de Salamanca deberían haber empezado en junio. Así se anunció convenientemente tras la controvertida adjudicación de la millonaria obra. Pero la realidad es que, como ha denunciado Ganemos, más de tres meses después, ni siquiera ha empezado. Un hecho que compromete de manera importante la puesta en funcionamienteo del nuevo centro hospitalario, que no sólo va muchos años tarde, sino que difícilmente será operativo sin una infraestructura diseñada para que el acceso no sea un caos.

 

Este es el resultado de un proceso que no se ha llevado de manera ejemplar. A pesar de los esfuerzos del alcalde de Salamanca por hacer creer a la opinión pública que el hospital avanza y por enjuagar los cinco años de retraso sobre las fechas previstas, la realidad es que las diferentes fechas comprometidas van pasando sin que se cumpla lo anunciado: el edificio técnico, por ejemplo, no está terminado. Se mantiene que habrá traslado de algunos servicios a finales de 2018, pero la realidad que prevalece es la reconocida por Sacyl: el Hospital no estará al 100% operativo hasta 2019.

 

Sin embargo, esa operatividad, la entrada y tratamiento de pacientes al 100% en el nuevo edificio, va a estar condicionada por las obras del vial, el nuevo acceso trazado para llegar al centro hospitalario. Unirá el paseo de San Vicente con el paseo del Desengaño para llevar a los usuarios hasta las puertas del centro, ya que la entrada se hará por el lado del río. Son 600 metros y 4,4 millones de euros de coste y recibirá el nombre de Paseo de la Transición Española. Es una más de las obras que nos esperan en 'el año de las zanjas', el último de legislatura, para el que han quedado muchas inversiones. 

 

Se trata de una obra compleja y costosa, que incluye por ejemplo muros de 14 metros de alto para poner el acceso a salvo del Tormes, cuya duración está fijada en un año. Cumpliendo las fechas, eso lo llevaba hasta junio de 2019, pero ya no va a ser así. El inicio de obra fue anunciado el pasado 26 de junio para cumplir con esa premisa, pero la realidad es que más de tres meses después no se ha hecho nada. El equipo de Gobierno ha decidido tomar cartas en el asunto y podría romper el contrato, lo que demoraría mucho su ejecución porque hay que volver a licitar.

 

El problema es que sin vial no es posible tener un hospital operativo, porque el acceso podría convertirse en un caos. Y si la obra va tarde, va a comprometer la puesta total en servicio. A día de hoy, no terminaría antes de octubre de 2019, y eso dándose toda la prisa que no ha habido hasta ahora.

 

 

La controvertida adjudjicación

 

Seguramente se estará arrepintiendo de haber tomado el papel protagonista en la adjudicación. La obra se va a financiar al 75/25% entre Junta y Ayuntamiento, pero es este último el que licita. Y el que ha elegido a la empresa. La empresa Arcor, en unión con otra constructora, resultó ganadora tras el proceso de licitación. Arcor es la empresa sucesora de Begar Obras y Servicios, una constructora propiedad del magnate leonés José Luis Ulibarri, implicado en la operación 'Gürtel' por el pago de comisiones a cambio de obra pública, también investigado por el caso 'Púnica' y detenido y encarcelado en el marco de la operación 'Enredadera' en León.

 

La constructora Begar, que fue implicado en la trama 'Gürtel' por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por un concurso de suelo en Boadilla del Monte (Madrid), solicitó concurso de acreedores en junio de 2009 con un pasivo de 297 millones de euros. Arcor es una empresa constituida hace 45 años en Valladolid, pero en 2014 registró un cambio de objeto social a la construcción de obra y en agosto de ese año inicío los trámites para la absorción de Begar, que culminó ese mismo año. Mantiene en sus cargos a la hija de Ulibarri, así que el vínculo es evidente.

 

Esta es la empresa que se llevó el contrato de una obra que no arranca, pero lo hizo no sin controversia. A la licitación se presentaron quince ofertas por parte de empresas individuales o en UTE; la propuesta de adjudicación señaló a la propuesta de Arcor y Mestolaya como la más ventajosa económicamente con esos 4,4 millones de euros, pero había una propuesta que ofertaba un precio inferior. Era la del gigante Ferrovial, que ofertó las obras por 4,1 millones de euros.

 

No obstante, esta constructora, una de las grandes de la infraestructura en España, vio como su oferta era descartada con un informe del director del área de ingeniería por ser una oferta económica anormalmente baja. El informe fue asumido por la mesa de contratación y fue la base para excluir a la única empresa que ofrecía mejor precio que la adjudicataria.