El esfuerzo fiscal de los salmantinos bate récords: 610 euros de media para el Ayuntamiento

Fernández Mañueco y Fernando Rodríguez, antes de un pleno

Los ingresos tributarios por habitante se disparan: la voracidad impositiva municipal y la pérdida de habitantes obligan a un esfuerzo a los contribuyentes.

El Ayuntamiento de Salamanca ha llevado hasta un nivel difícil de alcanzar sus ingresos... a costa de los salmantinos. Sólo hay que ver la evolución del esfuerzo que hacen los contribuyentes para hacer frente al presupuesto de ingresos tributarios que cada año dispone el equipo de Gobierno de Fernández Mañueco. Unos ingresos que salen directamente de los bolsillos de ciudadanos y empresas y que no hacen más que crecer, mientras la población va a menos. En total, 610 euros de media al año.

 

La conjunción de estas dos situaciones, mayores ingresos y menos habitantes, ha situado los ingresos fiscales por habitante, uno de los indicadores municipales de referencia, en niveles de récord. Según los datos de la web municipal, en 2016 se situó en 610,52 euros, la cantidad más alta de los últimos cuatro años. La cifra ha ido creciendo de manera paralela al aumento de los ingresos tributarios y la reducción de la población. Así, en 2012 el consistorio sacaba a 149.528 salmantinos 84 millones de euros en ingresos por impuestos directos, impuestos indirectos, tasas y contribuciones especiales; cinco ejercicios después, en 2016, somos casi 5.000 contribuyentes menos (144.949) y los ingresos han subido hasta 88,4 millones de euros.

 

La presión tributaria se mide sumando los ingresos por los impuestos directos, lo que le corresponde al Ayuntamiento de los ingresos por IRPF y los impuestos propios (IAE, IBI, plusvalía, tracción...); la parte de los impuestos indirectos (IVA, alcohol, tabacos, carburantes...); los ingresos por tasas y precios públicos (basuras, licencias, grúa...) y lo que pagan las concesionarias de servicios públicos por canon; y finalmente las contribuciones especiales (multas, anuncios, recargos...). En total, en 2016, 88,4 millones de euros.

 

El esfuerzo se ha mantenido en 2017, cuando el ayuntamiento tenía previsto ingresar unos 95 millones en conceptos tributarios para una población todavía un poco menor, 144.436 habitantes. Así que, con la liquidación en la mano, el esfuerzo se habrá ido de nuevo por encima de los 600 euros/habitante. Una realidad que no va a cambiar, porque la pérdida de población parece inexorable, salvo que se produzca una rebaja fiscal de la que hay pocos indicios. Pese a la insistencia del consistorio, muchas tasas y precios suben y la esperada rebaja del IBI no llegará hasta 2019.