El empleo en Salamanca: malos trabajos y malos sueldos

Obrero (Foto: Archivo)

La provincia está a la cola del país en sueldos y dos de cada tres contratos están por debajo del salario medio del país. Las bajas retribuciones corresponden con el tipo de empleo: el 70% de las ofertas son de hostelería, comercio y ocupaciones elementales.

Los datos oficiales sobre el paro y la creación de empleo empiezan a ser favorables y, aunque con cierta cautela, las administraciones empiezan a presumir de la mejoría de las cifras. Una mejoría que se expresa en los casi 3.300 parados que han salido de las listas del Ecyl durante 2016, los 114.000 contratos firmados durante esos doce meses o los 2.300 trabajadores más en la lista de los que están dados de alta y cotizando en Salamanca. Sin embargo, detrás de estas cifras hay una realidad de precarización del empleo a través de contratos cada vez más cortos y centrados en actividades de baja cualificación y remuneración. Algo que muchos tienen asumido, como afirmaba hace unos meses el alcalde de Salamanca. Una precariedad por la que muchos jóvenes se ven empujados a trabajos y sueldos que no quieren.

 

Así lo ponen de manifiesto los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), la rama ministerial que se ocupa del empleo. Según las cifras pormenorizadas que publica, trabajadas por Analistas Financieros Internacionales, siete de cada diez contratos se correspondieron con ocupaciones básicas; esta clasificación incluye las denominadas 'ocupaciones elementales' y todas las vinculadas a la hostelería, el turismo, el comercio, y operadores de instalaciones y maquinaria y montadores. Eso significa que de los 113.000 contratos firmados el año pasado en Salamanca, más de 79.000 corresponden con las actividades citadas. Y 1.610 de los nuevos empleos en alta de cotización serán de este tipo. El resto, sólo uno de cada tres, corresponden con actividades avanzadas, técnicos, directivos y profesionales cualificados.

 

Esta realidad laboral manda al mercado laboral salmantino a una situación complicada. Para empezar, genera unos desequilibrios que van más allá de la rebaja de los sueldos, ya que con con salarios más bajos, caen las cotizaciones y son incapaces de pagar las pensiones: en Salamanca el desfase es de 265 millones de euros. Y los salarios están lejos de proporcionar un nivel adquisitivo adecuado.

 

En la provincia, el 68% de los trabajos que acompañan a este tipo de contratos más precarios está por debajo del salario medio nacional: casi 7 de cada diez trabajador salmantino ganará menos de lo que se gana habitualmente en España, unos 19.350 euros brutos/año. Y un 30% lo tiene todavía más difícil: percibe por debajo de 13.250 euros/año de media por trabajar, lo que en catorce pagas son menos de mil euros al mes... antes de impuestos. Otro 38% se mueve en esa horquilla.

 

En cuanto a los salarios por los trabajos más cualificados, sólo un 31% de los trabajos que se crean en Salamanca están pagados por encima de la media nacional. Y sólo el 11% está en la escala superior, la de los empleos que superan los 28.000 euros brutos al año.