El embalse de Almendra termina el verano menos de diez puntos por encima del dramático 2017

El embalse de Almendra, este 14 de septiembre. Foto: F. Oliva

El embalse pierde 500 hectómetros cúbicos durante el verano y está menos de diez puntos por encima de su nivel de la misma semana del año pasado, cuando fue el más afectado por la sequìa.

Las imágenes del embalse de Almendra empiezan a parecerse bastante a las que nos preocuparon a comienzos de este año cuando la sequía redujo las reservas de agua de manera dramática. Este viernes, de nuevo, lo que debería ser una extensa masa de agua se concentra frente a la pared de la presa, donde también vemos asomar piedras habitualmente cubiertas.

 

Con más de 8.000 hectáreas y sus 2.648 hm3 de volumen máximo, es el más grande de Castilla y León y el tercero con mayor capacidad del país. Sin embargo, ahora mismo ya no llega a la mitad de su volumen máximo y está muy lejos de su histórico nivel de abril de 2016, cuando estuvo al 96%, muy cerca de su capacidad límite.

 

La presa retiene el Tormes y anega una gran superficie a muchos kilómetros del embalse, casi desde su paso por Ledesma.... En un viaje desde allí por la nacional se perciben los síntomas de la regular situación del embalse. La SA302 corre paralela a los terrenos que, en sus mejores momentos, se llegan de agua del embalse. La carretera pasa por encima en Monleras y Sardón de los Frailes, pero donde debería haber agua solo asoman caminos y pequeños puentes que generalmente están cubiertos. Hay que esperar a la llegada a la presa para divisar la enorme masa de agua.

 

El problema es que el embalse hace meses que empezó a bajar de nivel. Llegó hasta los 1.800 hectómetros cúbicos en junio y, a partir de ahí, y como es habitual en verano, sus reservas se han ido reduciendo. Este sábado estaba en 1.268 hectómetros cúbicos, al 49%. Ha perdido más de 500 hectómetros cúbicos en tres meses. A estas alturas, en la misma semana de 2017, tenía 1.100 hectómetros cúbicos, al 41% de capacidad.

 

En los peores meses de la sequía del año pasado llegó a estar a un tercio de su capacidad, con poco más de 900 hectómetros cúbicos en los primeros días de 2018. Después, cuando la situación ya era preocupante, las lluvias de marzo y abril permitieron que se recuperara bastante, dejándolo por encima de la media de la última década. Veremos qué tal le sienta el otoño este año.