El 'destrozo' de la electrificación en Salamanca: demoliciones y nuevas estructuras por 6 millones de euros

Una de las estructuras que habrá que demoler y sustituir por una nueva.

Las obras para adaptar las alturas de varias pasarelas y pasos sobre la vía obligarán a construir nuevas estructuras. Se demorarán un año.

El derribo del andén del apeadero de La Alamedilla será la actuación más vistosa de las que se avecinan para adaptar la antigua línea férrea Salamanca-Fuentes de Oñoro, pero no va a ser la única, ni mucho menos. Dotar a esta línea de catenarias, pantógrafos y demás equipamientos para electrificarla va a genera un 'destrozo' de más de seis millones de euros. Este es el presupuesto inicial destinado para llevar a cabo las obras necesarias, ya licitadas, y que durarán al menos un año una vez se adjudique el proyecto, algo que todavía tardará. Cuando lleguen, provocarán cortes de vía y también desvíos de la circulación rodada porque los pasos afectados llevan tráfico.

 

Este contrato se anunció hace unos días y servirá para adaptar la altura de varios túneles y pasos elevados de la línea a su paso por Salamanca, ya que no dan la medida necesaria para las catenarias e instalaciones necesarias para la electrificación. Según el proyecto de actuación, habrá que tocar un buen número de pasarelas y pasos de las vías del tren en su trayecto por la provincia: las obras hechas públicas afectarán a seis pasos superiores en la ciudad de Salamanca, uno en el término de Carpio de Azaba y otro en el de Fuentes de Oñoro.

 

De la implantación de los gálibos como de la electrificación anteriormente expuestos, se han detectado diez estructuras que actualmente se encuentran en el tramo objeto de estudio que incumplen la normativa. En dos casos, la solución será colocar unas vainas de protección de los cables y no hará falta obras.

 

Las obras van a afectar a un doble paso bajo la avenida de Carbajosa y la antigua carretera de acceso a la localidad, donde habrá que rebajar la plataforma. Será la actuación más sencilla de todas las previstas que requieren obra.

 

El siguiente es el paso abovedado que soporta la avenida Saavedra y Fajardo, la de salida de Salamanca hacia Béjar. Allí no hay posibilidad de rebajar la plataforma y habrá que hacer una estructura nueva, tipo pérgola, en el mismo lugar. La construcción de esta estructura supone el corte total de la vía actual por lo que se han habilitado otros itinerarios alternativos. Además, hay que demoler el paso.

 

 

El siguiente es el paso construído en piedra que soporta el tráfico de Cordel de Merinas. No se puede hacer rebaje de plataforma porque haría falta un metro y no es posible, y se ha proyectado la construcción de una nueva estructura de tablero prefabricado en la situación actual. Esta actuación obligará al corte del tráfico viario por lo que se han propuesto itinerarios alternativos. También habrá que demoler la estructura actual.

 

En una zona agraria exterior al área urbanística de influencia de la ciudad de Salamanca se encuentra otro paso con paramento inferior abovedado ejecutado con dovelas de mampostería. No es posible rebajar plataforma de vía porque es difícil excavar: está en una zona de pizarra. Se hará una nueva estructura en el lugar de la actual, que se demolerá.

 

A estas obras en el municipio de Salamanca y proximidades, hay que sumar dos pasos en Carpio de Azaba y Fuentes de Oñoro, que no serán demolidos, pero que serán complementados con nuevas pasarelas peatonales paralelas.

 

Las actuaciones se demorarán un año a partir de la adjudicación y requerirán derribo de varias estructuras. Esta actuación retrasará la finalización de la electrificación que no será completa hasta 2022 por un motivo exacto: es el plazo previsto para terminar la construcción de las subestaciones y líneas que deben dar electricidad a la línea férrea de Fuentes de Oñoro. El contrato ya está adjudicado y fue firmado en julio de 2018, y el plazo de ejecución es de 42 meses, es decir, tres años y medio. Llegará hasta finales de 2021 si no hay retrasos.

 

La explicación a semejante demora reside en la decisión haber dejado para el final la licitación de la construcción de las subestaciones, las instalaciones que deben proporcionar tracción eléctrica a una línea pensada para funcionar con trenes eléctricos. Una decisión que corresponde al anterior Gobierno del PP.

 

Esta decisión va a retrasar el funcionamiento de la línea con sus nuevas características, ya que la instalación de la línea aérea, es decir, catenarias y demás, está prevista para finales de este año y las obras para adaptar los pasos que no dan la altura deberían estar terminadas en 2020.