El deporte salmantino se queda otra vez sin olímpicos y confirma una crisis que dura ya cuatro ciclos
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El deporte salmantino se queda otra vez sin olímpicos y confirma una crisis que dura ya cuatro ciclos

La crisis de talentos en los deportes salmantinos de más tradición en los Juegos y la reducida élite deportiva limitan las opciones olímpicas de Salamanca, que lleva cuatro ciclos olímpicos en crisis.

El deporte salmantino ve interrumpido en Tokio una vez más su historial de presencias en los Juegos Olímpicos, nutrido a lo largo de los años con la participación de los mejores deportistas de la provincia, nacidos, formados y/o federados en Salamanca. Y confirma una crisis que afecta de lleno al deporte de alto nivel salmantino, que siempre había contado con importantes nombres, especialmente en atletismo y cicliso, pero que en tres de los cuatro últimos juegos no ha llevado deportistas.

 

Las dos últimas opciones eran las de Álvaro de Arriba y Mario García Romo, que se han quedado a las puertas, pero que finalmente no tendrán sitio en la selección española. Y aunque hay que contar con deportistas de equipo que irán en selecciones o individuales de origen salmantino, la realidad es que Salamanca se ha quedado otra vez sin olímpicos. Esta es la lista completa de los que lo han sido.

 

En los últimos cuatro ciclos, desde 2008, Salamanca sólo ha logrado colocar a un deportista individual en los Juegos. Se trata de Álvaro de Arriba, que estuvo en Río 2016, que se ha mantenido como el gran referente de la élite del atletismo (campeón de Europa, pluricampeón de España), pero que está demasiado solo. Antes había una gran densidad, pero ahora fuera del ochocentista, Mario García Romo y Lorena Martín hay poco en el más alto nivel. Pero ninguno de ellos ha podido ir a Tokio.

 

De este modo, se rompe la trayectoria, aunque representación salmantina seguirá habiendo. La judoca María Bernabéu, afincada en Valencia, pero nacida en Salamanca; las jugadoras internacionales de Avenida, con España y otras selecciones; y alguna opción más en equipos como el waterpolo serán los encargados de llevar esa antorcha. Y hay que contar con el triatleta Alejandro Sánchez Palomero, ya clasificado para los Juegos Paralímpicos. También hay que incluir a técnicos y miembros de staff de equipos, que hace años son fijos.

 

Desde 1960

La historia de los olímpicos salmantinos arranca en 1960, en Roma, con José Luis Albarrán, aunque años antes un pionero desconocido, Fabián Vicente del Valle, hizo los honores nada menos que como abanderado en 1948. Desde el primer deportista salmantino clasificado, sólo se había faltado a Tokio, pero los últimos años han confirmado una crisis: de las últimas cuatro citas sólo en Río ha habido presencia salmantina directa en los Juegos Olímpicos, aunque en 2008 sí hubo un paralímpico.

 

Lejos quedan los años de mayor éxito, las ediciones de 1968, 1992 y 2000 con cuatro salmantinos cada una, los tres que fueron a Seúl 88, Atlanta 96 y Atenas 2004... y allí se acabó la era dorada del olimpismo salmantino. En 2008 y 2012 no hubo presencia olímpica, Álvaro de Arriba rompió la racha en 2016, pero ahora, con un año de retraso, volvemos a quedarnos en blanco.

 

Esta crisis tiene que ver con el momento que atraviesa el deporte salmantino. El deporte rey de Salamanca, el atletismo, capaz de dar medio centenar de campeones de España, no ha sido capaz de meter atletas en Tokio. El deporte de Albarrán, Paraíso, Antonio Sánchez o Rosa Colorado no atraviesa por su mejor momento. Tampoco el ciclismo, que ha tenido grandes figuras olímpicas y no olímpicas, puede acompañar porque está en una evidente crisis de ciclistas de alto nivel. 

 

Ahora mismo, la bandera del deporte de élite la lleva Perfumerías Avenida que aporta internacionales españolas y extranjeras, pero el máximo nivel ha quedado reducido a este deporte de equipo y a los talentos de especialidades individuales en las que cada vez hay menos cantera y que pasan por un período de vacas flacas como el atletismo y el ciclismo.

 

¿Las causas? Las de cualquier crisis de resultados deportivos. Falta trabajo de base enfocado a la captación y formación de talentos, faltan apoyos para los que despuntan y, por desgracia, también para los contrastados. No hay una política deportiva sólida por parte de las instituciones salmantinas o está en fase inicial tras muchos años de cierto abandono. Si sigue así, serán más los ciclos olímpicos sin salmantinos.

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