El Cristo Yacente silencia Salamanca en su recorrido más íntimo

(Foto: De la Peña)
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En el recogimiento que caracteriza a este desfile, los cofrades abrieron paso con sus túnicas blancas, sin capa, con los fajines de color rojo y con sus alargados capirotes; sin calcetines, ni guantes, solo alpargatas blancas.

Cuando el Miércoles Santo dio su último suspiro, llegó el momento de qla salida de la Catedral de Salamanca de la procesión de la Real Cofradía Penitencial de Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora.

 

En el recogimiento que caracteriza a este desfile, los cofrades abrieron paso con sus túnicas blancas, sin capa, con los fajines de color rojo y con sus alargados capirotes; sin calcetines, ni guantes, solo alpargatas blancas.

 

Tras el paso del primer penitente, que llamó con dos campanas al silencio de los congregados, fueron pasando los presentes hasta la llegada del Santísimo Cristo de la Agonía Redentora, una talla anónima de 1525, la más antigua de cuantas salen durante la Pasión salmantina.

 

Posteriormente, más de 40 hermanos cargaron con el Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia, realizado por Enrique Orejudo en 1991 y que marca el paso de los devotos que se concentran a ambos lados de la calle.

 

El recorrido comenzó en la Catedral Nueva y seguirá por Atrio de la Catedral, plaza de Anaya, Tostado, San Pablo, plaza del Poeta Iglesias, Plaza Mayor, Zamora, Isabeles (trilogía de la Pasión), Santa Teresa, Crespo Rascón, Bordadores, Plaza de Monterrey, Compañía, Rúa Antigua, plaza de San Isidro, Libreros y Calderón de la Barca, así hasta el regreso a la seo.

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