"El Covid ha potenciado una conflictividad ya de por si alta en nuestro trabajo en la cárcel de Topas"
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"El Covid ha potenciado una conflictividad ya de por si alta en nuestro trabajo en la cárcel de Topas"

Jesús Crego, secretario general de Acaip a nivel nacional y perteneciente a la plantilla del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca), denuncia la falta de personal. "En estos momentos debería haber 190 trabajadores más en el Centro".

Jesús Crego, secretario general de Acaip

Si hay un lugar en el que el aislamiento es un elemento cotidiano de la vida ese lugar es la cárcel. Y si hay personas que conocen bien los efectos que produce el confinamiento son los presos y los trabajadores. Ellos también están expuestos al coronavirus, como todos; que tienen familiares y seres queridos al otro lado del muro...

 

Lo explica Jesús Crego, secretario general de Acaip a nivel nacional y perteneciente a la plantilla del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca). Nos cuenta la dura situación que arrastran desde hace años, "existe un deterioro laboral importante de nuestras condiciones de trabajo", lamenta. Su normativa data de hace más de 30 años, de hecho, asegura que son el centro con más escasez de personal de toda España. 

 

Tienen alrededor de un 30% de la plantilla menos sobre una relación de puestos de trabajo que la propia Administración establece y con una edad media de 55 años. "Esta política de personal no hace más que penalizar al trabajador con más carga de trabajo, menos seguridad. Además, ahora intentan quitarnos nuestros días de permiso y la administración los hace caducar a sabiendas de la situación que estamos pasando este año... arriesgamos nuestra salud y la de nuestras familias"

 

 

Asegura que la solución sería una oferta pública de empleo extraordinaria con una gestión racional de los efectivos que hay en estos momentos. "En cada movimiento de prácticos que hay y de concursos perdemos efectivos, eso no puede ser". Sin duda, la crisis sanitaria ha impulsado el deterioro laboral que hasta ahora vienen arrastrando. 

 

En estos momentos debería haber un total de 610 trabajadores y "sólo hay alrededor de 423". En vigilancia interior, o lo que es lo mismo, contacto directo con el interno, faltan 130, "Sin duda el área más golpeada". "Faltan médicos, trabajadores sociales, educadores... para un total de alrededor de 700 presos".

 

Durante toda la pandemia han intentado evitar que el virus se colara en la cárcel y parece que, por el momento, lo han conseguido. "Entendemos que la manera de evitar el contagio es cerrar el centro al exterior, es decir, suspender permisos, talleres, comunicaciones...".

 

Así, la media de contagios al inicio de la crisis fue inferior al dato nacional. En la tercera ola se han registrado 8 positivos y seis en cuarentena, en la segunda 15 positivos y 10 en cuarentena; y durante todo el estado de alarma hubo 30 trabajadores positivos y 20 en cuarentena. 

 

Y es que si el virus entra en la cárcel, "altera la normal convivencia del centro, si hay contagios en un departamento tienen que confinar a la gente en sus celdas... por lo que puede aumentar la conflictividad", por eso desde el principio "hemos vivido esta pandemia con temor ante la posibilidad de conflictos y la no aceptación de las medidas por parte de los internos". Crego cuenta que finalmente, "lo aceptaron con resignación ya que entendieron que iban dirigidas a proteger su salud". 

 

El pasado año tuvieron tres altercados graves con agresiones a funcionarios, "no es que esas agresiones se produjeran como consecuencia del Covid, aunque sí ha potenciado la alta conflictividad que venimos sufriendo dentro del centro"Su objetivo es la reinserción de internos, "vienen de entornos complicados... consumo de drogas, bandas organizadas cada vez más violentas, es cierto que "muchas veces hay que tener nervios de acero, mantener la calma y saber responder ante situaciones intensas. Es un trabajo que te puede afectar a la personalidad, podemos llegar a normalizar situaciones que no son normales como peleas, insultos...". 

 

Finalmente, en lo que se refiere a la vacunación, están "preocupados". La vacuna que está destinada a este colectivo es la de AstraZeneca, recomendada para menores de 55 años y que no tengan patologías graves. "Hay que tener en cuenta que en la cárcel salmantina más de un 60% de la plantilla tiene más de 55 años, entonces han vacunado sólo a un tercio de los trabajadores, el resto están sin vacunar" por lo que hay que ofrecer una alternativa a estos trabajadores.

Comentarios

Ahí le duele 10/03/2021 09:18 #1
Gracias por contarlo, ya es hora de que se sepa.

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