El coste del agua en Salamanca: un recibo con mucha letra pequeña

Operario de Aqualia

El suministro de agua está entre los más económicos de las capitales de provincia, pero lejos de la más barata a pesar de que lo gestiona la misma empresa. No hay canon, lo que obliga a destinar inversiones a la mejora de las redes. Y la parte fija del recibo, el saneamiento, es de los más caros.

El recibo del agua en Salamanca es barato... pero con muchos matices. Esta es la conclusión que se puede sacar del informe que cada año publica Facua con el coste del suministro de agua en los principales ayuntamientos del país. En la clasificación, el de la capital está bien situado, con un recibo medio de 12,49 euros por 10 metros cúbicos de agua y de 25,15 por 20 m3, con lo que es una de las capitales más baratas.

 

Sin embargo, el recibo tiene 'letra pequeña'. Para empezar, hay varias capitales con la factura más barata. Salamanca está en el puesto doce, pero lejos de la más económica: Oviedo. La capital asturiana paga 8,58 euros por 10 m3 y 20,11 por 20 m3. Lo curioso es que el servicio municipal del agua está gestionado por la misma empresa: Aqualia. Esta sociedad es la que lleva desde hace décadas el contrato del agua en Salamanca, y también gestiona Badajoz, Almería, Jaén o Santander según Facua: en todas el recibo es mayor que el que pagan los usuarios salmantinos, salvo el caso citado de Oviedo. En Salamanca, su contrato es de larga duración, porque se prorrogó al final de la pasada legislatura y se prolonga hasta 2022 tras una ampliación de cinco años. 

 

Analizando en detalle la factura, el recibo salmantino sí es muy barato en el consumo de agua, la parte de suministro, pero la cosa cambia en la parte fija, el saneamiento. Esta parte supone 5,97 de los 12,49 euros por 10 m3 y 11,88 de los 25,15 de un recibo de 20 m3. Esos casi seis euros están por encima de la media nacional: nada menos que 23 capitales lo tienen más barato. Y en este caso, ninguna de las ciudades donde lo gestiona Aqualia tiene esta parte tan cara.

 

Además, la factura no incluye una parte de canon, que generalmente se usa para destinarlo a inversiones. Es decir, que los usuarios pagan para que se hagan inversiones de mantenimiento y mejora. En el caso de Salamanca, el canon es 'cero', pero a costa de que luego es el Ayuntamiento de Salamanca el que tiene que destinar cuantiosas cantidades a repararar reventones o cambiar tuberías.