El coronavirus hunde la venta de chuletones y cochinillos y amenaza a las ganaderías salmantinas
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El coronavirus hunde la venta de chuletones y cochinillos y amenaza a las ganaderías salmantinas

Chuletón de morucha en el expositor de un restaurante de Salamanca. Foto: F. Oliva

El cierre de bares y restaurantes deja a las explotaciones sin las ventas de productos que se consumen por costumbre fuera del hogar. Piden campañas de concienciación y comprar para congelar.

Las granjas salmantinas están sufriendo también la cuarentena. La clausura prácticamente total de la hostelería ha cerrado un canal fundamental para las explotaciones, el de productos para bares y restaurantes que no se consumen habitualmete en el hogar. Es el caso de cochinillos, cabritos, lechazos y los cortes 'nobles' del bovino, chuletones y solomillos. En Salamanca, bovino y cochinillo son los productos más afectados por este parón de las ventas.

 

El sector primario ha sido declarado actividad esencial, y el comportamiento de los profesionales del campo está siendo ejemplar. Conscientes de que son fundamentales para abastecer desde tiendas a supermercados, o en la producción de piensos para alimentar todo tipo de ganado que acaba en los lineales de los 'super', nadie ha dejado de trabajar. Pero la situación en agricultura, donde la actividad es normal, es muy diferente a la de la ganadería.

 

"El sector se está resintiendo", reconoce el presidente de Asaja en Salamanca, Juan Luis Delgado, "hay un parón importante porque se consume lo de los hogares, y nada de lo que va para consumo de turismo".

 

Ganadero de profesión, ofrece algunas cifras. "600.000 lechazos no tienen mercado, no tenemos mercado y están naciendo" asegura y explica que muchas explotaciones han programado nacimientos de cara a la punta de demanda de Semana Santa, pero con el turismo totalmente parado (el confinamiento abarca hasta el Domingo de Resurrección) no hay demanda. "La duda es qué vamos a hacer con estos animales", lamenta. Y lo mismo ocurre con las partes nobles del vacuno e incluso con otras partes del animal que ya no tienen salida como la casquería

 

En algunos casos han buscado alternativas, cebando animales durante más tiempo, pero hay razas que están pensadas específicamente para los pesos en los que se comercializan a hostelería, y no se pueden seguir engordando. Los ganaderos piden ayudas para afrontar la situación y que no acabe en la ruina de muchas explotaciones ya muy castigadas.

 

Delgado da algunas ideas. La fundamental, fomentar el consumo en los hogares de productos y 'cortes' que son más habituales de la hostelería, y que por lo general no se encuentran en los establecimientos de venta al público, pero que pueden estar disponibles. Y también incentivar la compra para congelar, posible en casi todos los casos. También pide abrir algún mercado internacional si es posible.

 

La agricultura, sin problemas

La situación es muy diferente en las explotaciones agrarias. Declaradas también actividad esencial, Delgado afirma que el sector no tendrá ningún problema para seguir adelante con su calendario de plantación y cosecha. "Seguismo atendiendo nuestras explotaciones por compromiso y obligación", asegura. Ahora mismo se está terminando de sembrar remolacha y girasol, además de algún cereal tardío, y de aportar el abono en algunos casos.

 

Salamanca no va a tener problemas de jornaleros, como en otras latitudes, ya que las explotaciones salmantinas funcionan con los propios titulares o el personal habitual, no precisan de mano de obra abundante necesaria en otros cultivos como el olivo, la vid o las plantaciones frutícolas.