El concierto de Alaska que lo desencadenó todo

Concierto de Alaska en septiembre de 2016.

El multitudinario concierto inaugural de Ferias 2016 puso de manifiesto los problemas de mantener sillas y mesas en una Plaza Mayor a tope. El debate está más vivo que nunca.

Siete de septiembre de 2016. Alaska y Nacho Canut, Fangoria, abren a lo grande las Ferias y Fiestas de Salamanca convirtiendo su Plaza Mayor en un gran escenario de drama, comedia, futurismo, glamour y muchísimo baile, su particularísima puesta en escena. La plaza está a tope en uno de esos días grandes en los que la monumental ágora firma otro llenazo para la historia, pero que también confirmó las incomodidades y potenciales riesgos de flirtear con la capacidad de la plaza para acoger público.

 

Fangoria triunfa, pero no todo el mundo queda contento, y no por la calidad del espectáculo. Entre el público, hay quejas porque se impidió la entrada por algunos accesos a la Plaza y el aforo no daba para más. Es la primera vez en años que la Policía Local decide limitar la entrada para un concierto de Ferias y Fiestas. La situación, además de incomodidad, entraña riesgo porque hay un elemento que no se ha retirado. 

 

Como es habitual, mesas y sillas estaban en su sitio a la hora de empezar la actuación de Alaska y allí se quedaron todo el tiempo que duró a pesar de que el espacio era más bien escaso. De hecho, los espectadores se apretujaban contra el mobiliario que hacía de perímetro, mientras los clientes también pasaban estrecheces al verse sentados casi bajo el público. Mucha gente se quedó fuera del recinto de la Plaza Mayor y tuvo que conformarse con escucharlo desde las escaleras y arcos de acceso. Mal para todos.

 

Al día siguiente, el portavoz del grupo municipal del PSOE, José Luis Mateos, traslada al equipo de Gobierno la necesidad de tomar medidas para garantizar la seguridad en la Plaza Mayor cuando se prevea un aforo muy grande, como el del día señalado. Mateos plantea que, en estas circunstancias, sería recomendable retirar las terrazas como ya se hizo un par de años atrás en el caro concierto pre-ferias de DJ Luciano. Más cuando las terrazas ya ocupaban más espacio al permitirse meses atrás una fila más de sillas y mesas, última fila que sí se había quitado para los conciertos. La propuesta no fue bien recibida por los hosteleros de la Plaza Mayor que, a través de mensajeros, hicieron llegar a Mateos su disconformidad.

 

Sin embargo, el tiempo ha acabado dando la razón al PSOE y al otro grupo que planteó la medida, Ganemos. En 2017 ya se procedió a retirar las terrazas en tres de los conciertos, los que coincidían en fin de semana e iban a tener más concurrencia. Se quitaron sillas y mesas a las 21.00 horas y no se volvieron a poner hasta el día siguiente. Poco más de cuatro horas menos de explotación para los establecimientos, que cuentan con una concesión del dominio público que es potestad municipal.

 

Y este año se ha ido más lejos todavía. La Policía Local controlará el aforo hasta el punto de impedir el acceso cuando se complete la capacidad máxima de espectadores. El año pasado la retirada de sillas y mesas permitió ampliar el aforo y que 22.000 personas abarrotaran la Plaza Mayor los días de los principales conciertos. La plaza ofrece un aspecto magnífico sin las apreturas por la presencia de mesas y sillas. Verla llena desde los soportales ha sido una de las grandes noticias de la programación musical de Ferias y Fiestas como admiten desde el equipo de Gobierno a la oposición. Otra cosa es la idoneidad de convertirla en auditorio y las implicaciones patrimoniales que tiene.