El colegio Marista Champagnat 'se mueve' por la Paz

Fotos: De la Peña
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Toda la jornada ha estado marcada por la Historia de Sadako y las mil grullas de papel.

Este 30 de enero, el colegio Marista Champagnat ha celebrado un año más el Día de la Paz y la No Violencia de una manera muy especial. Bajo el lema “Muévete por la Paz”, todos los alumnos han realizado un hermanamiento entre niveles y un acto en el pabellón deportivo.

 

Toda la jornada ha estado marcada por la Historia de Sadako y las mil grullas de papel. Por eso los mayores han enseñado a los pequeños con los que han compartido hermanamiento a realizar una pajarita de papel. Después, con ellas se ha coloreado el dibujo del lema en el pabellón. Al finalizar, todos han bailado la canción del lema de este año, “Muévete”, y han compartido el recreo.

 

El Día de la Paz y la No Violencia, que conmemora la muerte de Gandhi, es una fecha fundamental en la educación. En el colegio Marista se entiende que es fundamental educar en valores día a día, no solo respecto a la paz, sino también a la justicia, la igualdad y el respeto a los demás.

 

Según una leyenda japonesa, la historia de Sadako, cuenta que tu mayor deseo se hará realidad si construyes mil grullas de papel. La consigna de crear grullas de papel en la lucha por la paz se remonta a la historia real de una de las pequeñas víctimas de la bomba de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial (en Japón la grulla simboliza la paz al igual que para nosotros es la paloma).

 

Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba en Hiroshima, ciudad en la que vivía. Diez años más tarde (cuando tenía 12 años), como consecuencia de la irradiación que le produjo la bomba de Hiroshima, los médicos le diagnosticaron leucemia. Cuando la pequeña Sadako estaba en el hospital recuperándose de su enfermedad su amiga Chizucho le explicó la historia de las 1.000 grullas de papel. La historia consiste en que si deseas algo con mucha fuerza y construyes 1.000 grullas de papel, mágicamente se te concederá ese deseo que tanto anhelas. Es así como Sadako deseó curarse de su terrible enfermedad y para ello se propuso construir por sí misma 1.000 grullas de papel, aunque no logró conseguirlo porque falleció mucho antes de poder acabarlas todas. Murió en octubre de 1955 después de haber conseguido plegar 644 grullas de papel.

 

Simbólicamente, sus amigos continuaron su misión y completaron las mil grullas, con la esperanza de que se evitaran las guerras en el futuro y se consiguiera la paz entre todos los países del mundo. Tres años más tarde de la muerte de Sadako, los niños y niñas de toda la ciudad de Hiroshima le dedicaron una estatua de ella con una grulla en su mano. La estatua está en el Parque de la Paz de Hiroshima. Existe otra estatua en Seattle, Estados Unidos.

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