El CES pide consenso político en Castilla y León para adoptar decisiones estratégicas para la salida de la crisis
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El CES pide consenso político en Castilla y León para adoptar decisiones estratégicas para la salida de la crisis

presidente del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León

Enrique Cabero defiende que las recomendaciones del informe anual de la institución fortalecen las peticiones de otros ejercicios porque el COVID “ha cambiado el ritmo de la música y parte de la letra”.

El presidente del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León reclamó hoy consenso político en la Comunidad para adoptar decisiones “estratégicas de futuro” que legitimicen la salida de la crisis. Para ello, prosiguió, es “imprescindible” trabajar en cohesión social para asumir el reto demográfico y evitar que haya zonas del territorio “que queden fuera de planes”. Por ello, apuntó la necesidad de un plan estratégico de Comunidad “para hacer un buen diagnóstico y una estrategia para medio y largo plazo” que se apoyen en las “posibilidades” que ofrecen la Agenda 2030 y el Pacto Europeo Verde.

 

También incidió en la relevancia de la “participación ciudadana, social y política en la articulación de la planificación” y recordó, en ese sentido y planteando similitudes con la situación actual, que los CES nacieron en Europa tras la II Guerra Mundial para la reconstrucción del continente. Por ello, reclamó también la colaboración entre administraciones en España y en Europa, con una comunicación “fluida, leal y colaborativa”. “Sin participación social, Diálogo Social, consenso político y colaboración entre administraciones se puede estar ahí, pero no habrá la misma estabilidad”, sentenció Cabero, quien aplaudió, en ese sentido, la celebración de la Conferencia de Presidentes a finales de mes en Salamanca.

 

El máximo responsable del CES lanzó estas reflexiones momentos después de que el Pleno de la institución aprobara el informe anual 2020, un año marcado por la COVID, y que se compone de tres capítulos: economía, mercado laboral y calidad de vida y protección social, en un total de 1.382 páginas.

 

Además, consta de más de 600 recomendaciones, el apartado más relevante de los estudios de la institución propia, que están basadas en la participación de todos los componentes del Consejo, “en un ejemplo de solidaridad, esfuerzo y afán de servicio público” que Cabero destacó.

 

“La música del informe de 2020 puede sonar a otros anteriores, pero ahora ha cambiado el ritmo y parte de la letra”, indicó el presidente del CES, quien señaló que el objetivo ahora debe ser “repontecializar” los sectores “que funcionan bien en la Comunidad”. “Es un informe especial”, significó Cabero, que próximamente se lo trasladará al presidente de las Cortes, Luis Fuentes, para que la Mesa de las Cortes concrete una fecha para su presentación en comisión.

 

Puso de relieve la “voluntad de consenso” que se mantiene en el CES, que “no solo no se ha visto afectado por la pandemia, sino que se ha reforzado”. “Esa generosidad y búsqueda de puntos de unión de los expertos de todas las organizaciones es realmente ejemplar en el funcionamiento de la organización”, reiteró, para destacar la que denominó “metodología CES”, es decir, aquella en la que los “elementos diferenciadores no se eliminan, son enriquecedores y se reconducen para que sea un documento útil y con fuerza para el legislativo”.

 

Cabero destacó la figura del Diálogo Social, tanto en el ámbito nacional como autonómico, en cuyo seno nacieron “decisiones urgentes imprescindibles” tomadas durante la pandemia, y entre los que enumeró los ERTE y las diferentes ayudas económicas, “instrumentos fundamentales para conservar el empleo y evitar efectos más nocivos sobre el mercado laboral”. También citó conceptos vinculados a la protección social, como el Ingreso Mínimo Vital o la Renta Garantizada de Ciudadanía, ya consolidada en la Comunidad; o la “importancia” de los servicios públicos. En este sentido, consideró que “todas las ayudas son fundamentales”, pero demandó un modelo que las aglutine para el relanzamiento de la economía. En este sentido, defendió el “cuidado y mimo a las empresas”, pero aconsejó despejar después el camino “para dar el cauce de crecimiento y transformación necesario, que a veces no es un cierre, sino la apertura de nuevas oportunidades en un contexto diferente”.

 

Las vocales guían el camino 

Para resumir las recomendaciones, utilizó las letras vocales. Así, empezó por la A de “agricultura”, un sector que “protagoniza una parte importante de recomendaciones y es “fundamental” en la reconstrucción económica, pero que “necesita esfuerzos adicionales en infraestructuras de regadío y para mantener la cadena de valor”.

 

En segundo lugar, habló de la E de “energía” y la necesidad de profundizar en el “trabajo en renovables”, vinculadas al cumplimiento del Pacto Verde Europeo y la Agenda 2030. En este sentido, ensalzó su importancia en el sector primario y en los servicios. “Es fundamental su empuje para la reactivación económico”, comentó. Igualmente, expuso que los el sector terciario “puede permitir relanzarse desde lo público y lo privado”, entre los que citó la ciberseguridad, “con una Comunidad pionera en España y de loa más destacadas en Europa”.

 

Cabero prosiguió con la I de “industrialización”. “Castilla y León tiene grandes opciones en materia industrial, aunque a veces no se perciba de esa manera. La importancia de la automoción o la agroalimentación y la relevancia de su relanzamiento mediante un plan eficaz de la industria debe estar en la reactivación tras la pandemia”, aconsejó. Por ese motivo, justificó, el CES “habla de repotencialización, cohesión social e industrial y desarrollo y transformación en el marco de planes europeos”. “Debemos tener claro que una de las reflexiones tras la pandemia está en la necesidad de repotenciar la industria”, insistió.

 

En cuarto lugar habló de la O de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, un “reto” para la Comunidad, pero también “una gran oportunidad por sus características”. “Son una meta social muy relevante y una oportunidad económica y empresarial para estabilizar el empleo de calidad”, opinó. Al respecto, citó cuestiones como la transformación digital o la innovación social, donde la Comunidad “ofrece posibilidades representativas en este sentido”. También el patrimonio cultural y artístico desde la visión empresarial.

 

Por último, cerró este camino de recomendaciones con la U de “universidad, ciencia, innovación, investigación y transferencia del conocimiento”. “Otra de las grandes ocasiones de Castilla y León es su sistema universitario, muy consolidado y prestigioso, que debe seguir creciendo en calidad, internacionalización e inversión pública y privada”, expuso. A su juicio, es “fundamental avanzar” en el sistema de ciencia para la captación y retención de talento. Por eso, recordó, se habla de una nueva ley de Ciencia, Tecnología e Investigación en la Comunidad. Sobre la transferencia de conocimiento, consideró que es “la gran llave que permite avanzar en la transformación de sectores empresariales, mejorar los sectores públicos y, como consecuencia, la calidad de vida”.

 

Necesidades por la COVID

Cabero admitió que muchas de las recomendaciones del informe podrían haber estado presentes en años anteriores, sin COVID, pero consideró que “ahora se pide ritmo, agilidad para su puesta en marcha y fortalecerlas”. Por un lado, habló de hacerlo con los servicios públicos, pues este “tsunami que es el coronavirus es una prueba de estrés del sistema constitucional y estatutario”. En este apartado se insiste mucho, en el informe, en cuestiones que ahora tienen “más fundamento que en ejercicios anteriores”, porque se ha comprobado “donde nos puede llevar la falta de decisiones de potenciación de infraestructuras y personal cualificado de los servicios públicos”.

 

Por otro lado, se refirió al ámbito económico-productivo del empleo. “Las recomendaciones señalan aspectos que podrían estar de manera indiciaria, pero que ahora se reformulan”, asumió Cabero, quien incidió en “aprovechar las oportunidades económicas y cuidar mucho lo que tenemos, lo que funciona bien, y que se puede hacer mejor”. De ahí, dijo, la importancia de “acelerar reformas estructurales”, algo que el CES ya venía pidiendo. “Pero ahora la realidad ha llegado muy rápido y podemos aprovechar la financiación europea que habrá para ello y conseguir que estos sectores empresariales y de generación de empleo avancen hacia donde tenían pensado hacerlo, pero que ahora se acelera”, expuso, para citar en este ámbito la digitalización, el transporte (Corredor Atlántico), la transformación ecológica y verde; y transferencia del conocimiento, “cuestiones en las que se trabajaba, pero necesitan relanzarse de manera fuerte”.

 

Por ello, insistió, Castilla y León debe “destacar en lo que es más importante” y que sea reconocida “más a nivel nacional e internacional para atraer inversión”.Necesitamos un ritmo más rápido, pero no medidas improvisadas”, concluyó.