El Centro Documental de la Memoria Histórica albergará la biblioteca de Rafael Abella, donada por la familia del escritor

Carlos Abella (izda.), hijo de Rafael Abella, en la sede del Archivo de Salamanca (Foto: Rivas)

La biblioteca está compuesta por cerca de 1.400 publicaciones sobre la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición.

La biblioteca que recopiló el escritor Rafael Abella durante su vida, con cerca de un millar y medio de volúmenes sobre la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición, principalmente, que estará a la disposición de los ciudadanos en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, gracias a la generosidad de su hijo, Carlos Abella.


Fue Gonzalo Santonja quien sugirió a Carlos Abella que Salamanca era un buen destino para  la colección de su padre. Dada la temática principal de los volúmenes, el lugar idóneo para conservarlos y ponerlos al alcance de los ciudadanos era el Centro Documental de la Memoria Histórica cuyo director, Manuel Melgar, se mostró receptivo inmediatamente y comenzó los trámites para catalogar la colección y gestionar la donación, con la aprobación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

 

La biblioteca del escritor está compuesta por, aproximadamente, 1.400 publicaciones que abordan el tema de la Guerra civil y el Franquismo, desde múltiples puntos de vista. Historia oral, política, militar, internacional, económica, cultural, memorias y biografías, recuerdos y entrevistas conforman un acervo historiográfico que ayuda a entender mejor este periodo de la historia reciente de España.

 

Estos libros estarán a disposición de los usuarios cuando el recién inaugurado edificio en la plaza de Los Bandos abra próximamente sus puertas al público.

 

RAFAEL ABELLA BERMEJO

 

El escritor Rafael Abella Bermejo nació en Barcelona el 14 de noviembre de 1917 y en esa ciudad falleció el 23 de diciembre de 2008.

 

Pese a residir en Barcelona, por azar pasó la primera parte de la Guerra Civil en La Coruña, siendo movilizado en 1937 y regresando a Barcelona al término de la guerra, donde se licenció en el Instituto Químico de Sarriá y desarrolló su actividad profesional en distintas empresas del sector químico textil, -entre ellas “La Seda de Barcelona”- hasta 1956, año en el que se incorporó a la empresa Bedaux, dedicada a la organización de empresas.

 

En 1961 trasladó su residencia a Madrid por razones profesionales, ciudad en la que vivió hasta 1974 cuando se incorporó al Grupo Planeta, editorial en la que mantuvo una estrecha colaboración con su Presidente José Manuel Lara, al mismo tiempo que desarrolló una extensa y fecunda trayectoria literaria.

 

En los años cuarenta fue colaborador habitual de la revista Destino y de Vida Deportiva, dada su relación con el escritor Néstor Luján y con el editor José Vergés. Esta actividad se simultaneó con su vida profesional y no fue hasta 1973 cuando publicó su primer libro de historia, “La vida cotidiana durante la guerra civil española”, dedicada a la vivida en la zona nacional, que fue el primer título de la recién creada colección “Espejo de España”, impulsada por Planeta para dar visibilidad a autores, biografías y testimonios relacionados con la Guerra Civil y  la posguerra. A este título siguió otro publicado en 1975, con idéntico título, pero dedicado a la zona republicana y desde entonces no cesó en su indagación de lo acontecido en la España de la guerra y la posguerra. En ambas obras el autor reflexionaba sobre el efecto que las acciones políticas tuvieron sobre el quehacer diario del pueblo.

 

A estos dos libros continuaron otros muchos, en los que aun manteniendo la vocación narradora de nuestra historia, también abordó otros géneros y temas como el duelo, la conquista del oeste, la piratería, entre otros.

 

En 1976 publicó su tercer ensayo histórico, "Lo que el Siglo XX nos ha dado" y poco después  "Julio de 1936" Dos Españas frente a frente”. En 1978 publicó "Por el imperio hacia Dios", una crónica del ambiente de los años 1939 a 1953 con especial hincapié en los años cuarenta, y hasta la firma del régimen de Franco de los acuerdos con los Estados Unidos, que marcaron, en su opinión, el final de la autarquía y el aislacionismo.

 

Fue un gran divulgador de los grandes temas de la historia del siglo XX, que conocía en profundidad, y en esa condición  fue un asiduo  colaborador de programas de radio, en distintas emisoras de ámbito nacional y local, destacando la sección que mantuvo durante casi veinte años en el programa “Protagonistas”, que presentaba el locutor Luis del Olmo, con el título “La historia en el tiempo”.

 

Su testimonio ha quedado recogido en múltiples colaboraciones en programas de televisión como “La Clave” y otros, y quedó registrada en su participación en dos documentales en los que colaboró: “La casita blanca (2002)” y De Madrid a la luna” (2004), ambos dirigidos por el cineasta Carles Balagué.