El cartero ya no llama dos veces...

En los últimos días no se deja de hablar de sobres, pero no precisamente de los que envolvían ilusiones y miles de secretos apasionados. Parece que las cartas con sello han pasado a mejor vida.

Las nuevas tecnologías han hecho mella en prácticas habituales de no hace tanto tiempo. Todos recordamos las cartas de una novia, amigo o familiar que nos contaban mil y una aventuras, y ahora es algo que parece formar parte de tiempos pretéritos.

 

Ahora, todo ese mundo epistolar parece que ha pasado a mejor vida con la llegada de los correos electrónicos. Solo los románticos y algún quijote se resisten a perder esa tradición tan literaria.

 

Hemos salido a la calle para preguntar a los salmantinos si ellos han puesto fin a lo de pegar el sello y acercarse al buzón, o si, en cambio, mantienen de vez en cuando esa práctica que tanto gustó a personajes de no hace tanto tiempo, como el literato Miguel de Unamuno.