El campo de Garrido no tendrá nuevo césped hasta la próxima temporada por la mala gestión municipal

El Ayuntamiento dice ahora que ha llegado a un acuerdo con los usuarios para hacer la obra cuando menos afecte, pero es que era la única opción: no se podía trasladar a sus 300 usuarios a otros campos en plena temporada.

Tal y como adelantó TRIBUNA hace unos días, la reforma del campo de fútbol de Garrido tendrá que esperar a la próxima temporada. A pesar de que antes de verano se había licitado el contrato de la obra, se han dejado pasar varios meses para adjudicarlo y ahora no hay posibilidad de hacer la obra sin crear un claro quebranto a sus usuarios. Las obras tienen que durar, al menos, ocho semanas, tiempo en el que habría que haber recologado a una veintena de equipos que entrenan y juegan en el campo Vicente del Bosque.

 

El error ha sido la falta de diligencia con la tramitación. De hecho, hasta el club que gestiona las instalaciones había 'despejado' el verano en previsión de que se hicieran las obras y el campus con el nombre del exseleccionador nacional ya no se celebró en su campo este verano. Pero no sirvió de nada: los trámites se iniciaron ya tarde, en julio, y se adjudicó la obra el 11 de octubre. Como informó este medio, los usuarios ya estaban hechos a la idea de seguir un año más en un campo que se encuentra en muy mal estado, y a pesar de sus constantes peticiones. Tener que trasladarse en plena temporada no era la solución.

 

Pero todavía la semana pasada el concejal de Deportes, Enrique Sánchez-Guijo, explicó en comisión informativa que estaba negociando una fecha para las obras que afectara poco. Esa fecha no existe, al menos durante la temporada, porque el campo lo usan 300 jugadores de diversos equipos y hace semanas que empezaron los entrenamientos y las competiciones, que no se detienen salvo en Navidad unos pocos días. Si tenían que parar para que se haga la obra, sería un problema encontrar ubicación para los equipos. La respuesta era hacerlas al término de la temporada y jugar, un año más, en un mal campo, como confirmó el propio alcalde.

 

Ahora el Ayuntamiento vende esta obviedad como un acuerdo con los clubes y entidades que utilizan el campo de fútbol; "serán los propios clubes quienes determinarán la fecha para que de comienzo esta actuación", dice en una nota, obviando los retrasos en la tramitación y las largas que todavía les daba hace unos días el propio concejal en un ejemplo de mala gestión de este problema.

 

A día de hoy, los responsables de AD Navega ya saben que tendrán entrenar y jugar un año más en un campo que no está en condiciones. Instalado en 2001 (el resto de la instalación se hizo después) es el más veterano de los de césped artificial de toda la ciudad: fue el primero de este tipo en un campo municipal. Su uso ha sido intensivo y hace tiempo que, al observarlo, predomina más el negro de las bolitas de caucho que lo forman que el verde que lo tintaba para asemejarse a una pradera de hierba natural. Basta un pequeño paseo a pie de campo para comprobar que las líneas ya casi están borradas y que hay agujeros en el material que dejan ver el cemento sobre el que se puso. El resultado, lesiones de rodilla y de articulaciones en general.