El caché de Antonio Orozco y todo lo que costaron las Ferias y Fiestas de 2017

Los conciertos, especialmente los de la Plaza, vuelven a ser lo más caro de unas ferias que superan el medio millón de euros y que carecen casi de ingresos para pagar la factura.

Las últimas Ferias y Fiestas de septiembre han sido las más caras de los últimos años una vez puesta sobre la mesa la liquidación definitiva de los gastos. Más de medio millón de euros que se compensa con unos ingresos testimoniales que elevan la factura muy por encima de lo que ha sido costumbre desde que en 2011 se 'cerró el grifo' al gasto. La cifra es mucho mayor que la presupuestada sólo un año atrás, en 2016, para la que se apartaron 400.000 euros, un 5% más que la edición anterior.

 

Fue en 2015 cuando se rompió con la tendencia de austeridad adoptada en 2011. En el primer año de la primera legislatura del actual alcalde las fiestas de la Virgen de la Vega ya costaron 400.000 euros, pero después se fue gastando progresivamente menos hasta quedarse en 320.000 euros en 2013 y volver a remontar. Pero, sin duda, las de 2017 han dado el 'estirón' más notable con un incremento de un 25%.

 

Como siempre, la mayor parte de la factura corresponde con las actuaciones musicales. Miles de euros se van en los cachés de los artistas, pero también en los equipos. En las últimas fiestas la factura más cara de un artista fue la de Antonio Orozco, que cobró 60.500 euros de caché por actuar en el concierto más multitudinario de las fiestas. Es el mayor gasto individual del presupuesto, sólo superado por los 60.842,67 euros de equipos de luz y sonido que, eso sí, valen para todos los conciertos.

 

Por detrás de Orozco, Juan Magán que cobró 55.176 euros; los siguientes en caché fueron Loquillo (36.300), Maldita Nerea e Iván Ferreiro (30.250 euros cada uno) y Efecto Pasillo (26.620 euros) cierra la lista de los cabezas de cartel. Los teloneros Zero, Bye Bye Lullaby, Club de los Tiranos y Voces del Más Acá, cobraron 900 euros por actuación.

 

Al margen de estas actuaciones de la plaza, las tres orquestas contratadas cobraron 18.150 euros por seis actuaciones cada una en los barrios. El Festival de Artes de Calle costó 41.189 euros, las charangas y cabezudos 3.200 euros y Ciudad Abierta 26.725,60 euros; la Big Band de la Usal cobró 2.420 euros, Gospel Factory 7.515 y Hot Swing Revue, 5.929 euros por amenizar las tardes en el escenario principal. Por último, los fuegos artificiales de Caballer costaron 30.000 euros. En total, por cachés de artistas se pagaron 377.825,25 euros, aunque la mayor parte fueron para los conciertos de la Plaza Mayor que superaron los 250.000 euros.

 

Lo que no aclara este año la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, que tiene encomendada la organización, es quien ha gestionado los cachés de los principales artistas. Hasta el año pasado la fundación tenía la costumbre de abonarlos todos a través de una conocida agencia que acaparaba el 90% de este gasto. En 2016 esta agencia se embolsó 120.000 euros por ello, y había acaparado la contratación desde 2014. Para este año el concejal del área, Julio López, prometió que no se repetiría la fórmula.

 

El último capítulo del gasto son los costes de producción, que ascendieron a 122.628,20 euros. La asignatura pendiente de las Ferias y Fiestas sigue siendo que no tienen ingresos. Es cierto que la programación festiva es fundamentalmente un coste, pero es que la gestión de la fundación no logra recuperar casi nada: sólo 13.500 euros con colaboraciones y una subvención. En 2016 los ingresos obtenidos fueron de 14.235 euros a los que el año pasado ni se llegó.