El 'boom' de las bicicletas sorprende a Salamanca con una normativa obsoleta

Cada vez hay más bicicletas en las calles, pero ni normativa ni planteamiento urbano están adaptados a esta explosión: incluso la Policía Local carece de un criterio concreto. Las malas prácticas aumentan los riesgos mientras se escapa la posibilidad de aprovechar sus cualidades como medio de transporte.

LO QUE NO SE PUEDE HACER

 

Según la normativa municipal, en zonas peatonales los usuarios de bicicletas tendrán que circular bajados cuando la afluencia de peatones lo aconseje: no vale ir a toda velocidad entre peatones.

 

El reglamento general de tráfico indica que no se puede ir en bicicleta por la vía pública con auriculares puesto o manejando el móvil, como con cualquier otro vehículo; en ciudad no es obligatorio llevar el casco.

 

Las bicicletas deben respetar las normas de circulación si lo hacen por la calzada: pasos de cebra, semáforos, direcciones prohibidas, limitaciones de acceso...

 

Por las aceras es recomendable circular a paso de persona o bajado de la bici.

 

No se debe alternar la circulación por la calzada y por las aceras, para avanzar por donde nos convenga en cada situación: en cada uno de los lugares hay que respetar las normas de circulación.

Se inició aparentemente como una moda más, pero cada vez está más claro que las bicis han llegado para quedarse. Y que necesitan un lugar en el tráfico rodado de Salamanca que, hoy por hoy, no tienen ni en la normativa ni en el diseño de la ciudad. Una falta de atención que va a generar problemas si, al hilo de la falta de control, afloran las malas prácticas. El incremento de usuarios de las bicicletas para moverse por Salamanca deja en evidencia la necesidad de actualizar el punto de vista del Ayuntamiento sobre este medio de transporte.

 

La realidad a pie de calle es muy clara: cada vez hay más bicicletas en Salamanca. Pero no solo hay muchas, sino que su presencia como vehículo práctico, más que como deporte o vehículo de ocio, está empezando a predominar. No hay más que dar un paseo por el centro para cruzarse con numerosos usuarios dándole a los pedales para ir al trabajo, a la facultad o a dar una vuelta. Este 'boom' se ha topado con un marco normativo obsoleto y con un planteamiento municipal que no casa con la realidad.

 

De momento, lo que sí hay es la constación que, fuentes del sindicato policial, hacen del aumento del número de bicicletas, hasta por 10 ó 15, que ruedan por Salamanca. Sin embargo, ante esta situación carecen de órdenes concretas no con el ánimo de multar, sino de guiar a los usuarios. La atención que sus mandos le prestan a esta nueva realidad es mínima.

 

Tampoco ayuda que el reglamento de tráfico municipal solo tenga tres referencias a las bicicletas en sus 40 páginas, y que solo una apunte alguna limitación de circulación. Es el artículo 114.2 sobre las zonas peatonales:

 

"Los que utilicen monopatines, patines o aparatos similares sólo podrán circular a paso de persona, sin hacerlo en zig-zag entre las que se encuentren transitando y teniendo en cuenta las normas establecidas en el apartado anterior. Los conductores de bicicletas, en las vías en las que se autorice la circulación de éstas, estarán obligados a descender de las mismas y a conducirlas a pie cuando la afluencia de peatones así lo aconseje". 

 

Aunque también rigen las normas de tráfico, el caso es que parece muy poco para una situación como la actual, aunque el reglamento municipal data de 2001 y es incapaz de contener la realidad que se ha generado en los dos últimos años.

 

 

LOCURAS DIVERSAS

 

Esto se está empezando a notar en la proliferación de conductas que, por deconocimiento o por falta de respeto, no solo son incompatibles con la normativa, sino que constituyen situaciones de riesgo. En los últimos años han incrementado los accidentes y, cuando el Ayuntamiento de Salamanca de a conocer los datos de la memoria de Policía Local de 2014 (todavía desconocida), se podrá comprobar si el notable incremento de bicicletas sobre el asfalto tiene un efecto en los accidentes.

 

 

De momento, es habitual ver conductas que van contra las más básicas normas de circulación y contra todo sentido común. Para la elaboración de este reportaje, redactores y dos estudiantes de fotografía han estado pendientes durante semanas de los ciclistas que circulan por el centro de Salamanca, y lo que a veces se ve asusta. Ciclistas en dirección prohibida, con auriculares, hablando o incluso manejando el teléfono móvil, circulación entre peatones, a velocidades mucho más allá de lo aconsejado, montados por zonas peatonales donde es obligatorio ir a pie... Son comportamientos casi generalizados, aunque hay de todo, claro. Parece que urge un cambio en la normativa, no con el ánimo de multar, sino de propiciar usos adecuados. Pero para ello hace falta aclarar el papel de la bicicleta en Salamanca.

 

 

OCIO VS TRANSPORTE

 

Hasta ahora, el Ayuntamiento se ha centrado en la bici como objeto de ocio; también hay otras iniciativas como el sistema de alquiler SalenBici o los aparcamientos, pero lo que ha predominado es un planteamiento lúdico. Ahí están los kilómetros de carril bici que circundan la capital y que son un magnífico equipamiento para el deporte y el ocio, pero que no sirven para nada si lo que queremos es que la bici sea nuestro medio de transporte. Al menos sí es posible alquiler público o usar un aparcamiento.

 

Grupos como Ganemos Salamanca proponen un cambio en la política de movilidad y dar prioridad al transporte público y a las bicicletas; el PSOE ha pedido un carril bici que se interne en el centro y que sirva como alternativa de transporte; y Ciudadanos plantea también más carril bici y bicicletas de alquiler. Todo para aprovechar las cualidades de un medio de transporte saludable, que permitiría reducir la contaminación y que puede ayudar a mejorar el, a veces, caótico tráfico de Salamanca.

 

ACERA O CALZADA

 

Eso implica también darle un sitio a la bicicleta en Salamanca. Espacio que, hoy por hoy, no tiene... fuera de los carriles bici que solo sirven para el paseo. La capital carece de un corredor que una la periferia con el centro y permita ir en bici desde los barrios al casco histórico. Se puede hacer compartiendo la calzada, pero es tremendamente peligroso: la velocidad del tráfico rodado y las regulaciones no están pensadas para la bicicleta.

 

 

Grupos como Ganemos han planteado abrir un corredor para el carril bus y que pudiera hacerse un carril bici paralelo. Apuesta por quitarle espacio a los automóviles particulares. Todo lo contrario a lo que se está haciendo ahora, cuando bicis y peatones comparten espacio cuando también son incompatibles: tiene que haber separación física, igual que con el tráfico rodado. Lo demuestran las situaciones de riesgo que se ven en calles peatones que no están preparadas para esa convivencia: de nuevo normativa, infraestructuras y planteamientos demuestran no ser los adecuados. Una asignatura pendiente para una Salamanca que quiere apostar por una movilidad sostenible y que tiene que para ello debe convertirse en un territorio más adecuado para las bicicletas.