El bar por 625 euros al mes en Salamanca que no quiere gestionar nadie

Kiosko-bar municipal del parque de Salesas.

El ayuntamiento declara desierto el concurso para explotar el kiosko bar de Salesas, que seguirá cerrado. La crisis del sector y un canon algo elevado han frenado el interés.

Puede que este sea el peor momento para pagar el alquiler o firmar el contrato de explotación de un bar, y eso se nota. Mientras muchos establecimientos se están adaptado todavía a la nueva situación, a base de terrazas extendidas, sillas y mesas en la calzada, mucho gel y restricciones en el interior y barras, otros muchos ni se plantean abrir. Pero, ¿y si la ocasión es buena? Pues por lo visto, tampoco.

 

Así ha ocurrido con la gestión del kiosko bar de Salesas, uno de esos establecimientos de titularidad municipal cuya explotación sale a concurso y de los que se han adjudicado varios en los últimos años, en ocasiones con dificultades. Sobre el papel, la propuesta es atractiva. El local tiene 115 metros cuadrados, posibilidad de terraza, está en una zona verde y con un parque infantil muy cercano. El canon, 7.500 euros al año, supone un gasto fijo de 625 euros cada mes; y el contrato asegura la gestión por cuatro años. Sin embargo, nadie lo quiere.

 

La explotación del kiosko salió a licitación el pasado mes de febrero en el portal del contratante del Ayuntamiento de Salamanca. El canon solicitado estaba algo por encima de lo habitual: en los últimos años se han adjudicado kioskos similares por bastante menos. Esto suponía un riesgo porque siempre que se había fijado un canon mínimo alto, había habido problemas para adjudicar, aunque en este caso el hecho de ser un local grande y la duración del contrato podía ayudar.

 

Sin embargo, llegó la Covid-19 y lo trastocó todo. El 20 de febrero se publicaba el pliego de condiciones y se abría el plazo para presentar ofertas, con el único criterio de la oferta económica: el que más canon pagara, sin bajar del mínimo, se lo quedaba. Tres meses después, nadie había pujado por la explotación y el 29 de mayo el consistorio decidía dejar desierto el concurso.

 

Ahora habrá que ver si, como ha ocurrido en otras ocasiones, una rebaja del canon anima a posibles interesados. La situación no ayuda y puede que ocurra como con otros de estos bares municipales que estuvieron tiempo cerrados por falta de alguien que quisiera llevarlo. Los tiempos de la Covid-19 no lo van a poner fácil.