El azud de Riolobos, un humedal en pleno campo de Peñaranda
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El azud de Riolobos, un humedal en pleno campo de Peñaranda

Laguna formada en el azud de Riolobos.

La construcción de un azul hace 20 años ha dado lugar a un privilegiado hábitat para 250 especies de aves, aunque su diversidad se ha visto amenazada en los últimos años.

El azul de Riolobos es el principal humedal de la provincia de Salamanca, justo en una comarca caracterizada por el secano, pero donde canales y riegos han propiciado durante décadas la presencia de hábitats encharcados. Llegada esta época, son muchos los grupos de observación que se organizan para acercarse a ver la fauna de este lugar: la riqueza faunística del humedal del cañón de Riolobos se explica por la existencia de unas 250 especies de aves distintas, aunque en los últimos años ha atravesado por momentos difíciles.

 

El viaje es corto y sencillo desde Salamanca: en poco menos de 40 minutos, en dirección Aldealengua-Babilafuente, encontraremos la torre de la alquería de Riolobos, aunque desde la carretera ya habremos visto la lámina de agua del azud. Se trata de una construcción artificial que asegura el caudal de agua para los cercanos canales de regadío, los de Villoria y Arabayona. Tiene 387 hectáreas, aunque están ocupadas por agua unas 250 hectáreas.

 

 

Pero desde que se construyera en 1998, se ha convertido en el hábitat de una rica fauna: llegó a registrar más de 10.000 ejemplares en 2002, cifra que desde ese año no ha hecho más que descender, y es un enclave estratégico, porque se sitúa entre las Marismas de Santoña y Doñana.

 

La función con la que fue construido el azud es también el mayor peligro para las aves que lo habitan, ya que baja notablemente de nivel en época de riegos, sin que haya otros aportes: en 2012 se hizo un llenado con tres hectómetros cúbicos que asumió la CHD, y años atrás se hizo otro. La pesca ha sido otro de los problemas. Y ha sufrido episodios tristes, como la muerte de numerosos ejemplares de flamencos jóvenes que llegaron al azud en septiembre de 2015.

 

La Sociedad Española de Ornitología considera que la falta de actuaciones por parte de la administración regional desembocará en una pérdida de las especies oriundas de esta zona, entre las que se encuentran aves como la malvasía cabeciblanca, considerada en peligro de extinción, y cuya población en el azud superaba el centenar de ejemplares en 2002 y 2003.

 

El grupo local SEO-Salamanca ha venido comprobando el deterioro de este humedal a través del seguimiento de la avifauna desde el año 1999. Estos censos han revelado la disminución en el número de aves y especies presentes de forma habitual y achacan este declive a dos factores principales. Por un lado, se ha registrado un constante incremento de visitas incontroladas, mientras que por otro, se encuentra el paulatino descenso del nivel de agua, como consecuencia de la falta de rellenado del azud desde el otoño de 2004, momento en el que se efectuó un llenado parcial por la Confederación Hidrográfica del Duero, que se ha repetido posteriormente.