El Ayuntamiento tiene que rescatar MercaSalamanca con un nuevo plan de viabilidad

Las instalaciones de MercaSalamanca en la zona logística en la carretera de Doñinos.

El Ayuntamiento de Salamanca aprueba una ampliación de capital de 900.000 euros y un nuevo plan de viabilidad solo tres años después de aprobar el primero ante la delicada situación de las macroinstalaciones: la recaudación ha bajado y se deben 26 millones de euros.

La delicada situación que arrastra el nuevo MercaSalamanca desde que estrenaron sus millonarias instalaciones va a obligar al Ayuntamiento de Salamanca, su principal accionista, a poner en marcha un plan de rescate urgente. El objetivo, evitar que este megalómano proyecto se convierta en un pozo sin fondo para el consistorio y siga acercándose a la quiebra de la que advierten los interventores municipales casi desde que echó a andar.

 

Por este motivo, el consejo de administración de la sociedad MercaSalamanca ha tenido que aprobar este martes la puesta en marcha de un nuevo plan de negocio y viabilidad para intentar sacar a la sociedad de sus problemas.  Y se ha aprobado una nueva ampliación de capital de 900.000 euros que se suma a las ya hechas anteriormente. Según sus cuentas, entre 2012 y 2014 se inyectaron 5,6 millones de euros en empliación de capital. El Ayuntamiento tiene un 52% de la sociedad y lleva la voz cantante también en las pérdidas y en las aportaciones de capital: se hará cargo de más de 450.000 euros.

 

Un nuevo programa de actuaciones para 'rescatar' la sociedad que evidencia la delicada situación por la que atraviesa este proyecto millonario (40 millones de inversión inicial y hasta 100 como potencial) al que solo le han bastado seis años desde su puesta en marcha para demostrar que el planteamiento con el que nació no era el más adecuado.

 

Las nuevas instalaciones de MercaSalamanca.

 

Esta es una situación que han advertido los interventores desde hace años. En 2010, solo un año después del traslado, el informe anual ya advertía de la delicada situación de la sociedad y sus importantes pérdidas. Y en 2014 de nuevo volvieron a advertir de la "inquietante" situación de MercaSalamanca tras arrojar pérdidas de más de 400.000 euros por la pérdida de ocupación y recaudación por tarifas a los minoristas. Este 2015, según las cuentas presentadas al consejo de administración, el resultado será positivo, pero solo 80.000 euros, una cantidad insuficiente para recuperar deuda.

 

Esta situación ha empeorado durante este año porque el nivel de ocupación de los módulos de frutería no llega al 45% y se ha desplomado la demanda de mayoristas de pescadería. Con menos clientes, los ingresos por la explotación han ido a la baja como en 2014, cuando cayeron un tercio sobre lo previsto en el primer plan de viabilidad.

 

Tampoco se ha podido cubrir la parte de ingresos que se esperaban con ventas de terrenos. El año pasado no se vendió una sola parcela, aunque se cobró parte del pago de la que se 'endosó' al patronato de vivienda, y este año solo se ha vendido el negocio de la gasolinera. El plan de viabilidad prevé ventas anuales del suelo de las antiguas instalaciones por valor de de 1,3 millones de euros, objetivo al que no se llega.

 

 

UN PROYECTO DE CONCEJAL

 

La propuesta del nuevo plan, presentada al consejo de administración el martes y a los grupos políticos del Ayuntamiento el lunes, ha partido del concejal de Hacienda y persona clave en el traslado de las antiguas instalaciones a las nuevas, Fernando Rodríguez, principal impulsor y que siempre ha auspiciado el apoyo económico del Ayuntamiento a MercaSalamanca. El cambio de ubicación está en el origen de los problemas del proyecto, ya que su construcción requirió una inversión de 40 millones de euros que se iba a recuperar con la venta de los terrenos donde estaban sus antiguas instalaciones. Así estaba previsto cuando en 2009 se hizo el traslado, pero desde entonces nada ha funcionado como se pensaba.

 

Los terrenos no se vendieron en lo más álgido de la burbuja del ladrillo y después, con la llegada de la crisis, no ha habido más ventas que la que se han hecho a sí mismo el Ayuntamiento: como máximo accionista decidió vender una parcela al patronato municipal de vivienda, también controlado por el consistorio. A día de hoy, se calcula que se puede sacar un máximo de entre 14 y 17 millones, insuficientes para pagar los créditos de 25 millones de euros de créditos pendientes, que cuestan más de un millón de euros cada año.

 

La situación del mercado inmobiliario, con miles de casas que no se venden y la construcción de vivienda nueva casi paradas, hace muy complicado que nadie se interese por estos terrenos para la construcción residencial: eso supone un agujero importante incluso en caso de que se vendieran los terrenos porque la diferencia entre lo que el patronato de vivienda estima que se puede sacar y la deuda bancaria es de cerca de 11 millones de euros.

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