El Ayuntamiento tendrá que pagar 334.000 euros para evitar la venta de varios coches del Museo de Automoción

La familia del fundador ha puesto a la venta varios vehículos de su propiedad que integran la colección, entre ellos, uno de los escasos Pegaso deportivos de los '50, una de las mejores piezas del museo. Ha tenido que responder a una valoración de los hijos y a ofertas de una empresa especializada.

El Ayuntamiento de Salamanca tendrá que hacer un importante desembolso para mantener unida la colección del Museo de Historia de la Automoción ante los planes de los herederos del fundador de vender algunos de los vehículos, entre ellos, uno de los escasísimos Pegaso Z102, el de mayor valor histórico y cotización económica en el mercado de los coches clásicos de cuantos pueden salir del museo. La oferta municipal alcanza los 334.000 euros por un total de seis coches de la colección que permanecen en el museo pero que podrían marcharse si no fructifican los intentos por mantener unido el elenco de vehículos donado en su día por Demetrio Gómez Planche.

 

La cuestión ha llegado este martes a la comisión de Hacienda, donde se han iniciado los trámites para habilitar crédito extraordinario para afrontar una delicada operación. En total, tres de los hijos del impulsor del museo, Demetrio Gómez Planche, piden 334.000 euros por seis vehículos, cantidad que corresponde a la valoración que se ha hecho de los vehículos, una vez se ha analizado lo que pedía la familia por las distintas unidades, una oferta en firme para la compra de dos de ellos y la valoración solicitada a un experto externo.

 

La situación se ha desencadenado tras la muerte en enero de 2017 de Demetrio Gómez Planche, coleccionista salmantino e impulsor de la idea del Museo de Historia de la Automoción inaugurado en 2002 en Salamanca. El fundador donó a la Fundación Gómez Planche, que gestiona el museo, toda su colección, pero hizo algunas excepciones. Algunos de los vehículos de mayor valor quedaron en comodato, es decir, depositados en el museo para ser expuestos, pero no cedidos a la fundación como el resto. Los legó a sus hijos y la lista es corta, pero engloba los coches de mayor valor histórico y económico. Ahora tres de ellos han ofrecido a la fundación, que se sustenta fundamentalmente con una subvención del Ayuntamiento de Salamanca, que les compre varios de estos coches.

 

Hace meses que el Ayuntamiento y los órganos de la Fundación Gómez Planche, en la que la corporación está representada, tienen conocimiento de las intenciones de los familiares del fundador. La situación se ha precipitado al presentar uno de los hijos una importante oferta económica de compra por parte de una conocida empresa de restauración de clásicos. La empresa, radicada en una localidad madrileña, ha ofrecido 250.000 euros por dos unidades concretas, un Pegaso Z102 y un Mercedes de 1938.

 

 

UNO DE LOS MEJORES COCHES DE LA COLECCIÓN

 

El más valorado en la operación es un Pegaso Z102 Spider Serra, una de las escasísimas unidades de un superdeportivo de fabricación española en los años '50 del pasado siglo. Sólo se fabricaron 84 en multitud de variantes de motor, carrocería y chasis, muchos con historial de competición, hasta el punto de que casi cada unidad es única. En el caso de este Pegaso, su carrocería es obra del carrocero español Serra y fue vendido originalmente en 1954. Es uno de los vehículos más importantes de la colección salmantina y el fundador del museo se lo dejó a uno de sus hijos.

 

La familia pidió inicialmente por él 225.000 euros, pero un informe pericial lo redujo a entre 150.000 y 170.000 euros; la empresa citada ofreció 150.000 euros. Es la misma cantidad que ofrece el Ayuntamiento que ejercería su derecho de retracto. Se trata de coches muy valorados por los expertos por su corta tirada y alta tecnología (fueron los coches más rápidos del mundo durante un tiempo) y difíciles de encontrar en el mercado, aunque su valoración depende de su estado de conservación y originalidad.

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