El Ayuntamiento se olvida de los caminos escolares seguros mientras la doble fila campa a sus anchas
Cyl dots mini

El Ayuntamiento se olvida de los caminos escolares seguros mientras la doble fila campa a sus anchas

Foto: F. O. L.

La permisividad con la segunda fila convierte en endémico un problema de seguridad vial. El equipo de Gobierno pasa otro curso sin diseñar una red de caminos escolares que evite atascos y riesgos.

Es un problema endémico y generalizado. A las 9 de la mañana para entrar, las dos de la tarde para salir, e incluso en horario de tarde. La doble fila campa a sus anchas en Salamanca sin que el Ayuntamiento haga nada contra un problema presente en un buen número de colegios y que es especialmente grave en calles con tanto tráfico como Canalejas o Gran Vía. No hay más que visitar varias zonas de colegios, como ha hecho TRIBUNA durante la semana pasada, para comprobar por un lado la permisividad con la segunda (y tercera) fila a la hora de dejar o recoger a los niños. Y por otro las situaciones de riesgo que se observan en pasos de peatones y la falta de alternativas. Un problema de movilidad y de seguridad vial.

 

Y mientras tanto, el equipo de Gobierno ignora las peticiones que, desde hace años, se le hacen para que desarrolle de una vez una red de caminos escolares seguros que permitan llegar a pie a los colegios y evitar los importantes problemas que se producen a la puerta de los colegios por la acumulación de coches en segunda fila. El programa, en el que Salamanca pudo ser pionera, pasa otro curso sin salir a la luz a pesar de las declaraciones públicas.

 

La propuesta está incluida en el decálogo de medidas sobre los atropellos desde hace tiempo y hace años que el Ayuntamiento es consciente de su utilidad, pero no ha hecho nada hasta ahora. Está incluido también en el nuevo  Plan de Seguridad Vial, pero eso no significa que se hayan dado pasos decididos. En octubre de 2016 se aprobó una moción para diseñar una red de caminos escolares seguros que no se ha hecho realidad en los dos últimos cursos. Lo peor es que esto viene de mucho más atrás: en noviembre de 2013 se llegaba a un acuerdo para que la Policía Local participara en la elaboración y diseño de caminos escolares seguros en la ciudad con el Centro Superior de Educación Vial de la DGT en Salamanca.

 

 

Este curso, tampoco

 

El pasado mes de mayo, el concejal delegado, Carlos García Carbayo, tenía que defenderse de los requerimientos de la oposición sobre los caminos escolares seguros. Según su versión, el equipo de Gobierno está comprometido con la seguridad del acceso de todos los centros educativos y se han tomado algunas medidas. Se han reforzado señales y se ha limitado la velocidad a los 30 km, además de colocar barandillas y recolocar pasos de peatones en algunos centros. "Trabajamos con cada centro educativo e intentamos llegar a la mejor solución para la seguridad vial", replicaba el concejal.

 

Sin embargo, la realidad es otra. Ha empezado el curso y el equipo de Gobierno sigue defendiendo las medidas individuales que se toman porque, como estaba previsto, en el 2018/2019 tampoco habrá red de caminos escolares seguros. El Ayuntamiento de Salamanca ya perdió todo el curso pasado ya que no hizo caso a una moción aprobada en octubre de 2016 y, finalizado el curso 2016/2017, no se había hecho nada en esta materia.

 

Muy al contrario, parece que el proyecto de los caminos escolares seguros no va a salir adelante nunca. La insistencia, por ejemplo, del grupo Ganemos Salamanca ha provocado una reacción desafortunada por parte del equipo de Gobierno que, en una comisión informativa, ha llegado a decir que el modelo PP de camino escolar seguro es "seguir llegando en coche hasta la puerta del colegio". La portavoz de Ganemos, Virginia Carrera, le achaca la frase al portavoz popular Fernando Rodríguez, que con esa salida de tono no le hace ningún favor al debate.

 

 

Medidas para mejorar la seguridad

 

Pero, ¿qué es lo que impide arreglar este problema? Entre otras cosas, que hay que hacerlo de acuerdo con los centros escolares porque es necesaria la participación de las asociaciones como voluntarios. La Policía Local no tiene agentes para desplegar en los colegios para esta función, aunque se podría tirar de Protección Civil, lo que daría cierto rango oficial y garantías a nivel de seguros a esta actuación.

 

El principal obstáculo parece, no obstante, de modelo de movilidad. Llevar a los niños a la puerta del colegio provoca problemas de tráfico localizados en lugares y horas muy puntuales, que coinciden con vías de alta densidad de circulación y las denominadas 'horas punta'. Y también genera situaciones de riesgo que se podrían evitar. Son pocos los colegios que cuentan con aparcamientos disuasorios, algunos más sí tienen medidas de seguridad, pero de poco valen si la acumulación de coches reduce visiblidad, invade aceras, pasos de peatones...

 

Entre las medidas estándar, la DGT pide prohibir el estacionamiento frente a los colegios a la hora de la entrada y la salida, limitar a 30 km/hora las calles de acceso y que la policía regule el tráfico cerca de los colegios. Recomendaciones que el Ayuntamiento incumple de manera sistemática. 

 

También se piden aparcamientos para que los padres dejen a los niños a una distancia prudencial. No hay casi ninguno, salvo en el parque Picasso para un colegio cercano. Lo habitual es que los vehículos invadan aceras, zonas peatonales y calles en segunda fila. Además, la DGT recomienda eliminar la fase ámbar de los semáforos para reducir el riesgo de atropellos por cruzar mal o cuando un vehículo apura y se lo salta. Y también aceras amplias y sin obstáculos, que no siempre existen.