El Ayuntamiento se inhibe en la solución del solar del Teatro Bretón cinco años después de su derribo

Los Verdes denuncian que el Ayuntamiento incumple el pacto con el propietario del solar para adaptar el PGOU y permitir el proyecto de un hotel, un parking y un pequeño teatro. 

Fue en las primeras horas del día 26 de mayo de 2009. A instancias de la propietaria del edificio, varias máquinas iniciaban el derribo del histórico Teatro Bretón, un referente cultural para la ciudad. El negocio había cerrado años atrás, pero su ubicación era todo un símbolo: allí se asentaba una tradición cultural iniciada en el siglo XVI con el patio de comedias y continuada a finales del XIX con la construcción de este teatro. Nada de esto impidió que las piquetas redujeran a escombros buena parte de su estructura, y tampoco acabó sirviendo de mucho la paralización judicial que, inmediatamente, pidió y consiguió el colectivo Los Verdes; la jugada detuvo el derribo, mantuvo en ruinas el edificio y sirvió de medida de presión para buscar una salida que, con el tiempo, se ha demostrado fue en falso.

 

Aquel fue el primer día del fin del teatro, pero no el acto final de su historia porque cinco años después la trama sigue estirándose como si de una de las obras que vió su escenario se tratara. El argumento dormita ahora a la espera de que los actores principales, Los Verdes-Equo, el Ayuntamiento de Salamanca y la empresa propietaria, Santher, retomen la acción, algo que cada vez parece más lejano por la situación económica, los impedimentos legales y la falta de iniciativa del Ayuntamiento, responsable último de permitir que el solar siga en esta situación.

 

La clave sigue siendo la que generó el problema: el proyecto diseñado para el solar. Tras cerrar al público en 2003, los propietarios originales lo vendieron a la constructora Santher. Durante años se habló de proyectos de Caja Duero y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el enclave, pero ninguno acabó por concretarse. La propietaria empezó a tirarlo abajo con las primeras horas del día 26 de junio de 2009, una acción sobre la que siempre se han sembrado sospechas por lo temprano que comenzaron a trabajar las máquinas. De hecho, a las nueve de la mañana asociaciones vecinales, IU y Los Verdes acudieron al juzgado para poner un recurso contra el derribo y, a las 11 de la mañana, se emitió un auto de paralización. Lamentablemente, el derribo parcial había afectado a los elementos fundamentales y ya era imposible reconstruirlo.

 

Sin embargo, se mantuvo así durante meses generando quejas por parte de los vecinos, que vieron proliferar ratas y basura; el Ayuntamiento ordenó vallarlo, pero no fue suficiente para evitar robos de material, de mobiliario superviviente al derribo... Solo la firma de un pacto a tres bandas entre el Ayuntamiento, Los Verdes y Santher permitió que la formación ecologista retirara el recurso contencioso administrativo con el que mantenían paralizado el derribo definitivo. Sin embargo, y según la formación (ahora Equo-Los Verdes) el pacto no se ha cumplido.

 

SIN SOLUCIÓN PESE A TODO

 

El acuerdo tenía que haber permitido la construcción de un hotel, un parking y, la clave, un pequeño teatro o sala de 300 butacas que sirviera como centro para representaciones y una programación cultural. Este fue el proyecto final, tras haberse especulado con la posibilidad de hacer una residencia de lujo para ancianos. El proyecto era administrativamente viable porque el solar carece de uso residencial por no haberse reservado edificabilidad suficiente (tenía agotada la densidad de construcción) y no se pueden construir viviendas, pero sí contaba con permiso para el uso como residencia o como hotel, compatibles con su calificación.

 

Así se puso de manifiesto en una rueda de prensa pública en la que se escenificó el acuerdo a tres bandas Ayuntamiento/Los Verdes/Santher. El día 27 de julio de 2010, quince meses después de que las máquinas derribaran el viejo teatro Bretón, la formación ecologista anunciaba que retiraba el contencioso administrativo y dejaba vía libre para el derribo de los últimos vestigios del edificio; a cambio, el Ayuntamiento se compromete a hacer una modificación puntual del PGOU para garantizar que el 15% del solar se destine a usos culturales y haga posible el pequeño auditorio proyectado dentro del hotel y el parking subterráneo de 490 vehículos que completa el proyecto.

 

INCUMPLIMIENTO DEL AYUNTAMIENTO

 

"Hemos insistido muchas veces porque el Ayuntamiento se comprometió públicamente", asegura Ángel Gamazo, responsable de Los Verdes y entonces en las negociaciones, antes de apuntar el que, en su opinión, es el problema: el Ayuntamiento no ha tramitado esa modificación puntual necesaria. "No hay motivo para no haberla hecho. El proyecto que se presentó es el que quería la empresa, que estaba de acuerdo con hacer el teatro. Es incomprensible porque, ¿en qué beneficia tener el solar así? Entiendo que en nada. La empresa tiene interés, hace poco lo ha reafirmado. El proyecto daría trabajo y dinamizaría el barrio, a la ciudad le vendría bien un hotel de este nivel y un nuevo teatro también", asegura Gamazo, que considera que "mientras no se haga la modificación, la pelota está en el tejado del Ayuntamiento".

 

Por su parte, el grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Salamanca tampoco entiende que un solar tan céntrico y grande como el que acogía el antiguo Bretón se mantenga en la situación en la que está. Según el concejal Joaquín Corona, el Consistorio no ha urgido a la empresa propietaria a ejecutar un proyecto para este enclave, algo que no es permisible cinco años después del derribo del teatro.

 

LICENCIAS, PROBLEMAS Y LA CRISIS

 

El concejal de Fomento de aquella corporación, Salvador Cruz, cree que el auténtico problema es otro: "Estoy convencido de que el proyecto se ha parado por la crisis". Responsable del área en el último Gobierno de Julián Lanzarote, en conversación con TRIBUNA Cruz recuerda que la promotora pidió una mayor edificabilidad y que se le denegó. Y que para la residencia no hacía falta modifación puntual del PGOU. El motivo, explica, es que en la tramitación del plan general se planteó un centro de salud en este solar para la zona de Sancti Spíritus-Centro, pero se descartó al cambiar Sacyl de planes.

 

Añade que el uso residencia/hotel es compatible y que el plan general permitía reservar una parte de edificabilidad para un proyecto cultural como el pequeño teatro. De hecho, recuerda que se llegó a pedir licencia para la ejecución del proyecto, aunque en principio correspondía todavía con la construcción de la residencia y con un parking subterráneo de seis plantas, motivo por el cual se le denegó en marzo de 2011. No fue el único trámite fallido, ya que tampoco había procedido a solicitar la modificación puntual del plan general. Cuando se le denegó, el Ayuntamiento mantenía que era la empresa la que debía pedirla.

 

Sea como fuere, la realidad es que el solar del Bretón se mantiene casi como hace cinco años. Bien vallado, al menos ya no tiene ratas ni basura, pero la imagen que da de esta zona de la ciudad no parece la más adecuada. Tampoco parece que una ciudad cultural como Salamanca no haya podido sacar adelante un proyecto para honrar la memoria de un lugar donde el teatro ha sido una constante desde hace cuatro siglos, con un paréntesis de una década que, desgraciadamente, todavía se va a prolongar.