El Ayuntamiento exprime a sus contribuyentes: más impuestos a cambio de menos gasto e inversión

Oficina del OAGER en la plaza de la Libertad.

La liquidación presupuestaria confirma que el consistorio sangra a los salmantinos con los impuestos directos más cuantiosos de los últimos años: sólo en IBI se pagan 100 euros más por habitante que en 2012. Al tiempo, el gasto y las inversiones reales por habitante han hecho el camino inverso.

El Ayuntamiento de Salamanca ha seguido, un año más, castigando a los contribuyentes con una relacción desequilibrada en la que los impuestos se multiplican y lo que reciben a cambio los salmantinos en gasto e inversiones reales se reduce. Así se pone de manifiesto en la liquidación definitiva de 2016, que se confirma como el ejercicio en el que el equipo de Gobierno ha exprimido más a unos ciudadanos que, además, son cada vez menos para sostener las arcas municipales.

 

Según la liquidación, en 2016 la presión fiscal por impuestos directos alcanzó su tope de los últimos años con 457,61 euros sólo con el capitulo 1, el del IBI, el IAE, el impuesto de vehículos, la plusvalía y el impuesto de construcciones. Es la cifra más alta de los últimos años, y hay que recordar que en 2014 estaba en 446 euros por habitante y que cinco ejercicios atrás sumaba 346 euros: cien euros menos. Hay que recordar que no es el total de la presión fiscal, ya que los ingresos fiscales por habitantes se completan con tasas, impuestos indirectos y contribuciones especiales y estará cerca de los 600 euros por habitante.

 

A esta presión fiscal récord a base de impuestos directos han contribuido de manera especial dos de los más fuertes. Por un lado, el IBI, la 'joya de la corona' de la recaudación municipal a la que el equipo de Gobierno no quiere renunciar de ningún modo. El PP se ha negado a rebajar el 10% de recargo que puso Montoro y, como excusa, asegura que ha renunciado a hacer una revisión catastral. En todo caso, el IBI ha llegado a los 318,95 euros por persona cuando en 2011 estaba en 233: más de 80 euros en seis ejercicios. El impuesto principal de los municipios está en Salamanca en el podio de los más caros del país.

 

Y por otro lado está la polémica plusvalía, que es el impuesto que más ha aumentado su recaudación el año pasado. El Ayuntamiento, que se apresuró a anunciar devoluciones, en realidad está disfrutando de un tipo del 30% que aplica sobre una revalorización asegurada: se calcula a partir del valor catastral que siempre sube. La plusvalía es el segundo impuesto que más le carga la factura de los impuestos a los salmantinos: 67 euros por habitante en 2016, cuando en 2011 era de 38 euros. El impuesto de construcciones también se ha recuperado y ha vaciado los bolsillos de los ciudadanos al tiempo que llenaba las arcas municipales con 10,17 millones de euros.

 

En el lado contrario, lo que reciben los contribuyentes a cambio parece cada vez menos. Según la liquidación municipal, el gasto por habitante ha caído a su cifra más baja de los tres últimos años: 967,08 euros por persona contando todos los conceptos. En 2013 superaba los 1.050 euros. Y dentro del gasto, también sale muy tocada la inversión.

 

El PSOE ya denunció que Fernández Mañueco se dejó en el tintero un tercio de la inversión comprometida para 2016, y eso se ha notado en la liquidación. Las inversiones reales se han quedado en 75,89 euros por cabeza, por los 96,10 euros de 2015. Es el nivel más bajo de los tres últimos años y confirma que el protagonismo de las inversiones el año pasado fue ínfimo: sólo un 9,94% de importancia relativa a pesar de los anuncios grandilocuentes, cuando sin grandes alardes en 2015 superó el 13%.