El Ayuntamiento de Salamanca guarda 1,8 millones para el plan de pensiones de 911 empleados

El plan de pensiones de los empleados del Ayuntamiento está entre los más rentables del último año. El consistorio 

El plan de pensiones que el Ayuntamiento de Salamanca dispone para sus empleados prepara a su plantilla para el modelo que parece más en boga, el de complementar la futura pensión del sistema público con otra privada. Es una práctica habitual entre bancos y grandes empresas, pero también entre los ayuntamientos. Sin embargo, no todo el mundo tiene posibilidades o acceso a este tipo de productos que son bastante rentables.

 

En el caso del que el consistorio tiene para sus empleados, dispone de casi 1,8 millones de euros para sus 911 suscriptores, según los últimos datos. Su rentabilidad ha sido una de las más altas, un 3,94%, y está en el puesto número 16 de la clasificación de planes de pensiones de los ayuntamientos e instituciones públicas del país. El más rentable es el de la empresa pública Aguas de Murcia, que rentó un 4,6%, y a la cola está el de la Universidad de Valladolid, que sólo dio una rentabilidad del 0,92% para sus más de 1.300 suscriptores/empleados. El plan municipal está firmado con Mapfre y obtiene una rentabilidad anual variable, aunque ha ido subiendo en los últimos años, hasta acumular hasta un 10% para tres años o este casi 4% del último ejercicio.

 

Los planes de pensiones de empleo son una modalidad cada vez más en boga por parte de empresas e instituciones. Sirven para complementar las pensiones del sistema público y forman parte de las condiciones laborales que pactan las organizaciones con sus empleados. En el caso de los planes de pensiones suscritos por ayuntamientos, se trata de una práctica bastante extendida porque, además, son un producto de ahorro con una gran rentabilidad a largo plazo y ventajas fiscales.

 

Así, en los últimos diez años los fondos colectivos han rentado por encima del 3%, frente al 1,7% de los planes individuales y el 1,4% logrado por los fondos de inversión. Eso suele ser así porque se trata de productos conservadores, en los que se asumen pocos riesgos, ya que hacerlo podría perjudicar a un colectivo importante.