El Ayuntamiento cumple 'a medias' la orden para trasladar la parada del bus metropolitano de Gran Vía

Bus metropolitano en la parada de Gran Vía de Salamanca

El Procurador del Común mantiene en el 'debe' del consistorio la solución a la contaminación y ruidos de los buses metropolitanos: hace un año que pidió una solución definitiva que no llega.

El Ayuntamiento de Salamanca ha pasado un año entero sin cumplir con la recomendación que le hizo el Procurador del Común sobre la parada del bus metropolitano en la Gran Vía. En realidad, el incumplimiento es más extenso, ya que el consistorio no sólo se salta la resolución del órgano que defiende a los ciudadanos, sino que también se está saltando su propio plan de movilidad y no termina de aplicar una medida que ha comprometido.

 

El problema es que el calendario del equipo de Gobierno para efectuar el traslado de las paradas de autobuses del alfoz en Gran Vía ha variado por completo. Según el plan de movilidad aprobado en 2013, se iban a trasladar a la zona de Alamedilla-Canalejas para descargar de tráfico, ruido y contaminación la Gran Vía, para la que el consistorio tenía planes específicos con los que iba a restringir la circulación en esta arteria. Sin embargo, estos planes no se han cumplido ni parece que se vayan a cumplir. Tampoco el traslado de las paradas de Gran Vía que se ha descartado finalmente.

 

La reubicación de las paradas del bus metropolitano viene dada por las molestias que generan estos vehículos. Los buses que hacen el servicio de conexión entre la capital y las principales localidades del alfoz no funcionan como el servicio urbano, que llega, recoge y deja viajeros en cada parada y continúa inmediatamente, sin tiempos muertos en ningún momento. En su lugar, el metropolitano tiene prolongadas detenciones en su parada principal, la de Gran Vía, para hacer la regulación de horarios. Esto genera ruidos y molestias a los vecinos porque durante ese período de regulación el bus está parado durante muchos minutos con los motores en marcha, motivo por el cual se planteó su traslado: los ruidos y la contaminación han generado quejas de los vecinos, a la altura de Gran Vía 57.

 

El pasado abril de 2017, hace un año, el Procurador del Común fallaba en contra del Ayuntamiento de Salamanca y le instaba a tomar medidas al respecto. Aceptaba que había un plan de 2013 para hacer el traslado, pero entendía que no era razonable que casi cuatro años después no se hubiera hecho nada, tildando el calendario de ejecución del plan de poco razonable. En definitiva, se entendió que el Ayuntamiento debía agilizar los trámites para el cambio de ubicación de los intercambiadores o puntos de regulación del transporte urbano sitos en la Gran Vía, de manera que dicho cambio se hiciera con la mayor brevedad posible.

 

 

Descartado el traslado

 

Sin embargo, tras la resolución contraria el Ayuntamiento de Salamanca no ha aceptado el mandato y ha explicado sus motivos en una contestación en la que confirma que ha descartado la solución del traslado de paradas. Según fuentes municipales, la explicación que se ha dado es que no hay manera de hacer este traslado sin perjudicar el tráfico en Canalejas, que además se enfrenta a una próxima reforma y ya tiene suficiente carga de circulación.

 

Lo que sí se ha hecho ha sido modificar los tiempos de parada de motor para evitar molestias por ruidos y emisiones a los vecinos próximos a la parada de Gran Vía. El Procurador del Común recomendó reducir en todas las paradas y en la parada de la calle Miguel Ángel, a la altura del número 86, en particular, el tiempo que está encendido el motor mientras el bus espera. Se redujo de siete a cinco minutos. Todas las paradas del metropolitano en la Gran Vía tienen ahora carteles con esa recomendación para los conductores de autobús.