El Ayuntamiento consigue reducir a una anécdota la participación en los presupuestos municipales

La convocatoria para que los ciudadanos participen se queda en 222 propuestas: una séptima parte de las que hubo el primer año. Se ha limitado presupuesto y materia y no se difunde el proceso.

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Salamanca ha vuelto a fracasar en materia de participación, una cuestión en la que ha tenido que seguir el ritmo que le marcaba la oposición y a la que ha dedicado una atención decreciente, que se refleja en los resultados.

 

Según los datos del consistorio, al término del plazo para presentar propuestas entraron 222. Llama la atención que 166 fueron de particulares (Salamanca tiene más de 144.000  habitantes), medio centenar de asociaciones y sólo una de empresas. Un resultado muy pobre, más todavía si se compara con el obtenido los dos años anteriores. El primer año que se pudo participar en la elaboración de los presupuestos fue 2016 (para los de 2017) y llegaron 1.417 propuestas; el segundo, en 2017 (para las cuentas de 2018) ya fueron sólo 307. Una rebaja que ha suscitado las críticas de los grupos de la oposición.

 

Pero, ¿qué puede explicar la bajada de participación? PSOE, Ganemos y Cs consideran que al equipo de Gobierno de Mañueco no le interesa la participación y que la ha minado desde el primer momento. El alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, que incluso llegó a atribuirse el mérito de implantar presupuestos participactivos, tuvo que ceder a las presiones de PSOE, Ganemos y C's y, tras haberlo rechazado en un pleno. Sin embargo, se eligió una fórmula que limitaba esta participación.

 

En la convocatoria se ha limitado a la participación social el 10% del presupuesto municipal referido a inversiones que más afectan en la vida diaria de las personas. De este modo, los salmantinos pueden participar en la elaboración de las partidas destinadas a obras nuevas, de reparación o remodelación de calles, mejoras en parques y jardines de la ciudad, actuaciones en la red de agua, temas de medio ambiente o en instalaciones deportivas municipales. Materias en las que el equipo de Gobierno se basta para presumir de todo tipo de actuaciones.

 

Los presupuestos participativos, además, se estrenaron de cara a las cuentas de 2016 y fueron difundidos con una campaña de comunicación para conseguir la mayor participación posible. El proceso logró una enorme participación, que a partir de la recepción de propuestas se fue enfriando y que terminó con la selección de varias medidas para los presupuestos. Sin embargo, el Ayuntamiento dio poca publicidad al proceso para elegir y descartar propuestas y también a la lista de las que fraguaron y fueron incluidas.

 

Puede que eso explique el enorme bajón de participación registrado el segundo año. El primer año fueron 1.417 las propuestas recibidas por particulares y asociaciones, 700 de ellas referentes a inversiones. El segundo ya se quedó en algo más de 300 y este año supera los 200, de nuevo con la falta de difusión como crítica de la oposición.