El Ayuntamiento acata la sentencia y dejará que Patrimonio decida sobre el medallón de Franco

El medallón de Franco en la Plaza Mayor. Foto: F. Oliva

El Ayuntamiento renuncia a recurrir la sentencia judicial por el medallón de Franco y pone la cuestión ante uno de sus últimos capítulos: ahora Patrimonio decidirá si hay que retirarlo o si constituye una de las excepciones de la ley de Memoria Histórica.

La polémica del medallón de Franco en la Plaza Mayor puede estar en uno de sus últimos capítulos. De hecho, la valoración de la Comisión Territorial de Patrimonio puede ser definitiva para resolver si la efigie del dictador debe o no desaparecer del sitio que ocupa en la plaza, y a ello se encomienda ya el Ayuntamiento. Y todo se debe a que el consistorio no tiene previsto recurrir la sentencia publicada el viernes pasado por TRIBUNA.

 

Así lo ha manifestado el portavoz del equipo de Gobierno a los grupos municipales en el transcurso de la comisión informativa de régimen interior de este martes. La decisión del Ayuntamiento sería, en este caso, acatar la sentencia que le condena y ejecutar lo que le pide el juzgado: remitir la cuestión a la comisión de patrimonio para que decida. La comisión tiene una serie de plazos para responder, pero en cuanto el consistorio le tramite la consulta esta cuestión estará en su último paso.

 

Esta sentencia no deja precisamente bien al Ayuntamiento de Salamanca. El juzgado de lo contencioso administrativo de Salamanca condena al consistorio por su condición de insumiso, ya que deja claro que no ha cumplido la ley de Memoria Histórica. Su obligación era retirar la simbología franquista o consultar en caso de considerar alguna excepción, y no lo ha hecho. Sólo ahora, por mandato judicial, accede a elevar el asunto a la comisión de patrimonio, que será la que decida si hay motivo para una excepción.

 

Ahora lo que se sustancia es si concurre algunas de las excepciones previstas por la ley a la hora de eliminar simbología. Según la ley de 2007, sólo se conservarán los símbolos con significado histórico y arquitectónico y que estuvieran previstos en el proyecto original de construcción del inmueble afectado; aquellos con un alto valor artístico-religioso; o aquellos que constituyan un elemento estructural cuya retirada pudiera poner en peligro el bien. Cualquiera de esta excepciones debe ser valorada por un comisión técnica de expertos. Frente a esto, el Ayuntamiento alega que la Plaza Mayor está protegida como BIC, lo que suscita un debate sobre si esta protección cubre también al medallón.

 

Al final ha sido la justicia la que ha tenido que 'convencer' al Ayuntamiento, cuyo alcalde Alfonso Fernández Mañueco ha sido hasta ahora uno de los últimos en resistirse a retirar símbolos franquistas. Se ha hecho con alguno, como el escudo que había en la fachada de la Casa de la Juventud de Garrido, pero no con otros; sobre el medallón ha habido que esperar a que fallara un juzgado después de cerca de dos años; y cuestiones como la referencia a Franco en un mural del salón de plenos siguen sin resolverse, perdidos en el limbo de los informes municipales.

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