El avión del Helmántico 'levanta el vuelo' tras 40 años en tierra

Foto: De la Peña

El icónico avión de desguaces Montero, una estampa clásica de la entrada Norte de Salamanca, abandonal el lugar que ha ocupado desde 1979. La empresa se traslada y se lo lleva a su nueva sede.

Durante años fue casi lo primero que se veía al llegar desde Zamora. Un viejo avión que llegó allí como muchos otros aeroplanos, como reclamo para el negocio de sus propietarios, en este caso la empresa Desguaces Montero. Ahora, el 'avión del Helmántico' levanta el vuelo y abandona el sitio en el que ha estado los últimos 40 años. Antes de que acabe 2017 deberá estar en la nueva sede del negocio, que se ha tenido que trasladar al polígono de Castellanos de Moriscos, en la N-620, a las nuevas instalaciones de la empresa.

 

El mítico avión es un Douglas DC-3 y, como recuerda uno de sus propietarios, lo pusieron en el sitio que ocupa en 1979-1980. Por el lugar en el que está, durante muchos años fue una estampa típica de la entrada de Salamanca junto con el estadio Helmántico. Después, la construcción de edificios muy cerca (como la residencia y un antiguo hotel) le ha restado visibilidad. La empresa tiene otros aparatos, como una avioneta y un pequeño helicóptero, pero el avión es el que más destaca. Y el motivo es que no es un modelo cualquiera.

 

 

El modelo, de fabricación estadounidense, tiene una importante historia. Fue un modelo que revolucionó el transporte de pasajeros en avión en los años 30 del pasado siglo. Empezó a volar en 1935 y dejó de fabricarse en 1942 tras haberse producido más de 16.000 unidades de todas las variantes, desde avión de carga a pasajeros, pasando por uso militar. Bajo licencia fue construido también por corporaciones japonesas y rusas. Por sus prestaciones y capacidad, supuso otra dimensión para el transporte de pasajeros, clave para la aviación civil tal y como la conocemos hoy. Muchos de los miles de DC-3 fabricados siguen volando.

 

Este llegó a Salamanca hace casi 40 años y no se ha vuelto a mover. Sus dueños tenían previsto el traslado para este pasado verano, junto con el resto de las instalaciones, ya que no se les renueva la licencia. Este nuevo viaje del DC-3 se ha retrasado, pero antes de final de año tiene que 'volar' hacia su nueva ubicación. Está por ver cómo se hace el que puede ser su último viaje. Transportarlo por carretera obligaría a desmontar parte del avión: con las alas en su sitio es imposible llevarlo en ningún vehículo. La segunda opción es más poética: llevarlo por el aire colgado de un helicóptero. La operación es delicada, pero la imagen se anticipa impresionante: un avión histórico con décadas a sus espaldas levantando el vuelo por última vez. Todo un homenaje para un avión que ha sido un símbolo.