El 'auditorio' de Puente Ladrillo se despide: ¿se usará de nuevo o volverá a ser un solar abandonado?
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El 'auditorio' de Puente Ladrillo se despide: ¿se usará de nuevo o volverá a ser un solar abandonado?

Empieza el desmontaje del recinto que se ha usado excepcionalmente para los conciertos de 2021.

El 'auditorio' improvisado de Puente Ladrillo, una de las novedades de este año para las Ferias y Fiestas, se despide quien sabe si para siempre. En las últimas horas se ha empezado a desmontar el equipamiento que se instaló para convertir este enorme solar en un recinto para los conciertos de este año que han sido sentados, con mascarilla, con límite 2.500 personas y... de pago. Los operarios se han llevado sillas, baños, han empezado a desmontar el escenario y pronto quedará como estaba.

 

Su origen es precisamente ese: cumplir estas particulares condiciones reinantes este año. Cuando se programó todo, las restricciones decían que las aglomeraciones eran imposibles y que serían, con suerte, con un tope muy reducido y con medidas. Así, hubo que optar por conciertos de pago (a partir de 20 euros la entrada) y que los artistas vinieran 'a taquilla'. En la Plaza Mayor ni se podía controlar el acceso correctamente, ni merecía la pena cerrarla para poco público. Así que surgió la opción de este terreno.

 

Se eligió lo que durante años fue un campo de fútbol de tierra, ya abandonado y sin uso, aunque en realidad es un solar urbano donde se podrá construir. La propiedad, la promotora Palco3, la misma del polémico Hotel CoronaSol. El consistorio asegura que el solar se ha cedido de manera gratuita y que las arcas municipales han asumido el coste del acondicionamiento, que ha costado unos 11.550 euros según cifras oficiales: llevarse los conciertos a un campo municipal de fútbol como el Rosa Colorado hubiera costado cerca de 50.000 sólo para poner placas en el césped artificial.

 

Para albergar los conciertos se explanó todo el terreno, se le ha puesto alumbrado, se pintó la tapia, se han cambiado todas las puertas, se pusieron baños portátiles, 2.500 sillas, equipo de sonido (unos 51.000 euros ha costado su contratación, alquilado) y un escenario gigante con luces y dos pantallas. Ahora todo eso se desmonta y el solar volverá a ser lo que era... salvo que se opte por repetir la experiencia en el futuro.