El atletismo salmantino entra en una nueva era con récord, llenazo y tres jóvenes estrellas

Soberbio balance del Campeonato de España de atletismo, que ha devuelto a Salamanca el sabor del mejor atletismo, el que le corresponde por su historial de campeones. Éxito organizativo y de público y grandes marcas.

Quince años hacía que Salamanca no acogía un gran campeonato de atletismo, pero la afición por el deporte que más éxitos ha dado al deporte salmantino no se ha olvidado. Ha quedado demostrado durante todo el fin de semana en una competición con la que esta especialidad entra en una nueva era tras unos años complicados, de trayecto por el desierto y pocos resultados. Incomprensiblemente, se rompió con todo lo anterior entre otras cosas por no apoyarlo económicamente, pero ha habido que rendirse a la evidencia: el atletismo es el deporte rey de Salamanca y así hay que tratarlo.

 

Esta nueva etapa arranca marcada por los fundamentos que sustentaron la trayectoria continuada en la que se fueron sucediendo de manera casi ininterrumpida Albarrán, Sánchez Paraíso, Rosa Colorado, Marceliano Ruiz, Antonio Sánchez, Frutos Feo, Yolanda Reyes, Rafa Iglesias... y muchos más campeones y medallistas de todas las disciplinas, distancias y categorías. Como siempre insistía Carlos Gil Pérez, homenajeado estos días, el centro tienen que ser los atletas: en su sistema todo giraba en torno al deportista. No sólo entrenamientos y competiciones, sino instalaciones, ayudas, estudios...

 

Así que hay que empezar por ahí y hacer valer la condición de deportistas de alto nivel de aquellos atletas que todavía se preparan aquí, en clubes y grupos de entrenamiento. La nueva pista tiene que estar a su disposición sin cortapisas como lo está la del Helmántico, por más que en La Aldehuela la gestione una empresa privada. Y debe convertirse en un centro preparado para entrenar, no en un mero receptáculo de competiciones.

 

Atletas que lo requieren, afortunadamente, vuelve a haber. Álvaro de Arriba está llamado a grandes logros no sólo en España, sino a nivel internacional; David Alejandro es ese velocista que a Salamanca nunca le ha faltado; y Antonio García es un diamante en bruto, subcampeón promesa y ya codeándose con los mayores y aprendiendo de un grande como Orlando Ortega. Los tres finalistas son la punta de lanza de un atletismo que quiere recuperar el nivel que tuvo cuando se contaban las medallas por decenas. Si tienen condiciones, saldrán más.

 

La guinda es, hoy por hoy, la pista de La Aldehuela. Ha nacido con estrella y es la 'hermana pequeña' de la legendaria pista de los récords del Helmántico. Las marcas del fin de semana así lo demuestran: la pista es dura pero de calidad, perfecta para los grandes registros. El récord de España de Husillos es el reflejo de lo que le puede sacar un atleta con ambición: una marca que hacía 12 años que no se tocaba. El nivel de Orlando Ortega (pudo atacar el récord de los campeonatos), Ruth Beitia, las mínimas y marcas alcanzadas en velocidad, incluso las buenas carreras en 400 y 800, lo demuestran.

 

La respuesta del público está ahí. La afición ha dejado pequeño el aforo de 1.400 asientos, superado los dos días con mucha gente de pie en los pasillos. El aspecto en la tele ha sido excelente y, aunque desbordado, el aforo es el correcto para compatibilizar campeonatos de postín con otros más modestos y la preparación.