El Archivo, Ganemos y el mal uso del precioso (y caro) tiempo del pleno municipal
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El Archivo, Ganemos y el mal uso del precioso (y caro) tiempo del pleno municipal

Más de 10.000 euros por cada sesión solo con lo que cobran los concejales. Eso es lo que cuesta 'a grosso modo' cada pleno del Ayuntamiento de Salamanca. Y eso sin contar el coste de la transmisión por Internet y de tener a varios altos funcionarios allí, además de a personal de alcaldía, asesores de los diferentes grupos... Demasiado caro como para no medir muy mucho a qué se le dedica el tiempo, y en eso la sesión de este viernes ha sido un mal ejemplo. Mucho de ese precioso y caro tiempo municipal se ha perdido en cuestiones que en poco o en nada interesan a los salmantinos.

 

La sesión del viernes ha sido en esta materia un despropósito. Con 16 mociones aprobadas, y una más que entró por urgencia, se anticipaba largo. El número es de récord y no tiene ninguna justificación. Cierto es que no resulta raro que, de cuando en cuando, en el pleno se cuelen temas de calado nacional o filosóficamente ajenos a la función y competencias del pleno de la corporación. También entran muchos cocinados en los gabinetes de Casado, Rivera o Sánchez: cuando ya se ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña, es casi normal que afloren como setas. Se acusa con frecuencia al grupo Ganemos de hacer muchas mociones de este tipo (la palma se la lleva la de apoyo a los trabajadores de las fábricas de Coca-Cola), y es verdad que aprovechan sus tiempos al máximo, pero lo de este viernes no ha sido culpa suya sino de la 'competencia'.

 

Esta vez se ha subido otro nivel. Al menos siete mociones estaban enunciadas muy lejos de los intereses de los salmantinos. Todos los grupos tenían alguna pensada, en mayor o menor medida, para 'incordiar' más que para crear. Algunos de sus textos nos llevaban a la sede del Tribunal Supremo, a territorios como la Transición y la "defensa de la unidad de España", a una escalada de violencia en Cataluña... Todo de directo interés para los salmantinos, vamos.

 

La palma se la lleva la recurrente cuestión del Archivo. Nada menos que dos mociones que alarman sobre la salida de nuevos 'papeles' parecen muchas... pero es que nada se sabe o se ha dicho sobre un nuevo envío de documentos que, por ahora, sólo advierten quiénes sacan el tema, como ha dicho el concejal socialista Arturo Santos, como si fueran el Guadiana. Han sido dos mociones porque al PP no le bastaba la presentada por Cs: es la mejor prueba del objetivo de un debate pensado para 'retratar' posiciones políticas en aras de un futuro rédito en cualquier mitin. Entre esto y la moción para "recuperar el espíritu de concordia y reconciliación" de la transición española se ha ido más de una hora de debate. Ni siquiera la oratoria/retranca de Julio López justifica tal exceso.

 

La utilidad de este tipo de mociones tipo 'canto a la Primavera' es más que dudosa: al menos ya sabemos para qué sirven, pero siempre se puede ir más allá. Y eso lo ha hecho el grupo Cs. Una moción que, como reconocen los concejales 'naranjas', va contra otro grupo municipal, es doblemente inútil: no sólo hace perder tiempo del pleno, sino que está a años luz de los intereses de los salmantinos. Censurar específicamente en una moción a un grupo municipal, sea el que sea, es algo que no recuerdo haber visto en los plenos, pero en eso esta sesión también ha sido para no perdérsela. Para colmo, ha tenido el apoyo entregado del PP. Para la próxima vez, un recado a ambos grupos: lo que han hecho es inútil. A los partidos y los concejales los deben censurar los votantes, y lo harán (o no) porque esa es su tarea.

 

Queda claro que atizarle al rival político vía moción, sea cual fuere el grado de beligerancia, es algo acostumbrado, pero no puede ser el tema central de un pleno. Es un mal uso del precioso y carísimo tiempo del único día al mes que acostumbra a reunirse toda la corporación. Los salmantinos no esperan que que el Ayuntamiento les resuelva el respeto a la transición (descuiden: es muy alto), que se les manipule con la monserga del Archivo (otra vez), mucho menos que se enzarzen entre ellos; bastante es tragar con las muchas mociones flojas que hemos visto en estos casi cuatro años. Los señores concejales llevan en este pecado la muy larga penitencia de un pleno que acabó pasadas las seis, pero ni por esas se justifica.