El aire de Salamanca, perjudicial para la salud y 'amigo' del covid: ozono por las nubes y alto nivel de partículas
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El aire de Salamanca, perjudicial para la salud y 'amigo' del covid: ozono por las nubes y alto nivel de partículas

Canalejas, a las 13.50 horas de este viernes: vacío a la hora de salida de los colegios.

Los niveles de ozono de la capital siguen siendo los más altos de Castilla y León: es un contaminante vinculado a enfermedades respiratorias. La calidad del aire mejora un poco pero se mantiene en condiciones nada favorables a la salud.

El informe anual de calidad del aire de Ecologistas en Acción vuelve a saldarse con mala nota para la atmósfera de Salamanca, una situación que solo los límites a la movilidad han logrado frenar en lo que va de 2020, pero no del todo. La atmósfera del principal municipio de la provincia no es saludable y eso es algo que ha podido no ayudar en la crisis del coronavirus: una mala calidad del aire ha favorecido mayor número de casos según algunos estudios y está demostrado que la contaminación favorece las enfermedades respiratorias.

 

Según el estudio que cada año publica la organización ecologista, la provincia y su municipio más poblado tienen un problema claro con el ozono, un contaminante altamente peligroso para la salud: puede causar problemas respiratorios, provocar asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares. Una situación que no ha mejorado del todo en lo que llevamos de año pese al confinamiento, porque se han registrado picos de ozono y partículas.

 

Durante el año pasado, Salamanca marcó los peores datos de ozono troposférico de Castilla y León. La 'culpa' de los episodios de calor de los primeros meses de 2019. Así ha sido tanto en las dos estaciones de medición de la capital como en la rural de El Maíllo, que bate todos los récords. Las estaciones de la capital superaron 18 días al año los niveles de protección de la salud marcados por la normativa estatal, y nada menos que 83 veces los límites definidos por la OMS, más exigentes. Es decir, que el aire que respiramos es perjudicial uno de cada cuatro días del año. Es una ligera mejoría con respecto a los 112 días del 2018, pero siguen siendo los peores datos de la comunidad.  Y el problema persiste, porque durante este 2020, incluso en los meses del confinamiento, ha tenido importantes 'picos' de ozono

 

Salamanca sufre también el otro gran problema de contaminación, vinculado al tráfico, el de las partículas en suspensión. Según los datos de Ecologistas en Acción tomados de las estaciones públicas de medición, el nivel de partículas más grandes se superó dos días en la media diaria y 17 días en la media anual. Según la OMS, no es saludable respirar un aire así más de tres días al año en media diaria y más de 20 en medi anual. En 2018, el aire de la atmósfera salmantina superó el nivel de partículas de manera individual seis días al año y 19 días superó la media anual, así que se ha producido una ligera mejoría. Sin embargo, también se han observado picos de partículas en suspensión durante el confinamiento que delatan la movilidad latente que hemos mantenido.

 

En cuanto al dióxido de nitrógeno el número de superaciones de los niveles recomendables a sido de once días, manteniendo el nivel de 2018 cuando bajó de 14 a 11; la OMS marca un máximo recomendable de 40.

 

El informe se hace con los datos de las estaciones de recogida de información que hay repartidas por todo el país; en el municipio de Salamanca hay dos operativas. Las dos estaciones citadas están en zonas verdes de la ciudad (en La Aldehuela y en la calle La Bañeza) después de que, hace años, se cambiaran sus ubicaciones para 'esconder' el problema: había una estación en la avenida de Alemania que superó todos los niveles recomendados en medición de dióxido de nitrógeno.

 

Daño a la vegetación

Además, el informe incluye datos de la estación rural de El Maíllo, cuya circunstancia es muy peculiar y que es la que presenta niveles más elevados de ozono. Este contaminante está habitualmente ligado a las zonas periurbanas o rurales, y los niveles que presentan las dos estaciones de la capital se deben precisamente a eso, a que están en zonas verdes (La Aldehuela) y lejos de zonas con tráfico (calle La Bañeza). Eso justifica los altísimos y creciente niveles de ozono troposférico, pero la estación de El Maíllo supera todos los niveles recomendables de protección de la naturaleza.

 

Esta estación ha marcado 160 días por encima de los niveles máximos recomendados por la OMS en materia de ozono: la organización de salud considera que el límite de calidad del aire para la salud no debe pasar de 25 superaciones diarias al año. En El Maíllo uno de cada dos días del año se superan los límites. Resulta curioso, además, que sus cifras de superación de partículas sean idénticas a las de la capital salmantina, con dos días por encima del valor diario y 17 por encima del valor anual, cuando se trata de una estación rural en medio del monte.

 

Esta es una de las cinco estaciones de referencia en la Comunidad para la evaluación de los niveles para la protección de la vegetación (El Maíllo en Salamanca), y en ella se ha rebasado además el objetivo legal establecido para el ozono en el quinquenio 2015-2019, encontrándose las demás por encima en 2019 del objetivo a largo plazo, por lo que puede concluirse que la totalidad de los cultivos, montes y espacios naturales de Castilla y León estuvieron expuestos a niveles de ozono que dañan la vegetación.

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