El aire de Salamanca mata: hasta 132 fallecimientos al año por exceso de contaminación
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El aire de Salamanca mata: hasta 132 fallecimientos al año por exceso de contaminación

Un informe confirma que la atmósfera de la capital es una de las peores: reducir partículas y dióxido de nitrógeno evitaría 132 muertes cada año. Salamanca tiene un problema especial con el ozono.

El aire de Salamanca mata. Sabíamos que su deficiente calidad, a pesar de la reducción del tráfico por el Covid y de los esfuerzos y promesas para tomar medidas, convierte su atmósfera en poco saludable y eso es algo que ha podido no ayudar en la crisis del coronavirus: una mala calidad del aire ha favorecido mayor número de casos según algunos estudios y está demostrado que la contaminación favorece las enfermedades respiratorias.

 

Según un último estudio, la reducción de la contaminación del aire como las micropartículas en suspensión (PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (CO2) a niveles mínimos evitaría al menos 800 muertes cada daño en las capitales de provincia de Castilla y León, salvo Segovia y Soria. Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha estimado por primera vez los impactos de la contaminación atmosférica en la salud en Europa, en el que Salamanca aparece con una cifra concreta de fallecimientos por la contaminación, hasta 132, sólo superada por Valladolid. Eso sí, la ciudad está en el puesto 692 de 858 europeas, así que está en la zona baja de las que tienen problemas.

 

Es una de las conclusiones a las que llega el 'Ránking ISGlobal de ciudades', elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, en colaboración con investigadores del Instituto de Salud Pública y Tropical de Suiza y de la Universidad de Utrecht (Holanda), que se ha publicado en la revista científica The Lancet. Se trata de un proyecto que busca estimar los impactos en la salud de la planificación urbana y del transporte en mil ciudades europeas. 

 

En concreto, el equipo de investigación estimó la mortalidad anual por contaminación del aire para cada una de las mil ciudades incluidas en el estudio, con la elaboración de dos ránkings, uno de partículas finas (PM 2,5 ) y otro para dióxido de nitrógeno (NO2 ). Las micropartículas en suspensión provienen, sobre todo, del combustible diésel (tráfico y calefacción) -además de combustión industrial y quema de leña y carbón mientras que la principal fuente del dióxido es la emisión de los vehículos motorizados.

 

Mala calidad del aire

Salamanca tiene un problema con su aire, aunque este año ha 'ayudado' la reducción del tráfico durante los meses del confinamiento, aunque se ha recuperado con creces después. La reducción media de un 30% de los niveles contaminantes es una buena noticia, pero no es suficiente. El municipio sufre niveles altos de ozono y también de partículas. En 2019 mejoraron un poco, según el último informe de Ecologistas en Acción, pero todavía es insuficiente: el aire que respiramos en la ciudad es malo para la salud uno de cada cuatro días del año.

 

El principal problema es el ozono. La provincia y su municipio más poblado tienen un problema claro con el ozono, un contaminante altamente peligroso para la salud: puede causar problemas respiratorios, provocar asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares. Una situación que no ha mejorado del todo en lo que llevamos de año pese al confinamiento, porque se han registrado picos de ozono y partículas.

 

El nivel de los contaminantes que 'ensucian' la atmósfera de Salamanca ha bajado tanto como se ha reducido la circulación: mucho en las primeras semanas, salvo un pico muy elevado en los primeros días tras declararse el estado de alaram, y ha ido subiendo a medida que se iban liberando actividades y movilidad. La reducción se ha movido entre el 75% de los mejores momentos y un 30% menos: mucho en los momentos más duros del confinamiento, no tanto en otras ocasiones.

 

Superando los niveles OMS

Durante el año pasado, Salamanca marcó los peores datos de ozono troposférico de Castilla y León. La 'culpa' de los episodios de calor de los primeros meses de 2019. Así ha sido tanto en las dos estaciones de medición de la capital como en la rural de El Maíllo, que bate todos los récords. Las estaciones de la capital superaron 18 días al año los niveles de protección de la salud marcados por la normativa estatal, y nada menos que 83 veces los límites definidos por la OMS, más exigentes. Es decir, que el aire que respiramos es perjudicial uno de cada cuatro días del año. Es una ligera mejoría con respecto a los 112 días del 2018, pero siguen siendo los peores datos de la comunidad.  Y el problema persiste, porque durante este 2020, incluso en los meses del confinamiento, ha tenido importantes 'picos' de ozono

 

Salamanca sufre también el otro gran problema de contaminación, vinculado al tráfico, el de las partículas en suspensión. Según los datos de Ecologistas en Acción tomados de las estaciones públicas de medición, el nivel de partículas más grandes se superó dos días en la media diaria y 17 días en la media anual. Según la OMS, no es saludable respirar un aire así más de tres días al año en media diaria y más de 20 en medi anual. En 2018, el aire de la atmósfera salmantina superó el nivel de partículas de manera individual seis días al año y 19 días superó la media anual, así que se ha producido una ligera mejoría. Sin embargo, también se han observado picos de partículas en suspensión durante el confinamiento que delatan la movilidad latente que hemos mantenido.

 

En cuanto al dióxido de nitrógeno el número de superaciones de los niveles recomendables a sido de once días, manteniendo el nivel de 2018 cuando bajó de 14 a 11; la OMS marca un máximo recomendable de 40.

 

El informe se hace con los datos de las estaciones de recogida de información que hay repartidas por todo el país; en el municipio de Salamanca hay dos operativas. Las dos estaciones citadas están en zonas verdes de la ciudad (en La Aldehuela y en la calle La Bañeza) después de que, hace años, se cambiaran sus ubicaciones para 'esconder' el problema: había una estación en la avenida de Alemania que superó todos los niveles recomendados en medición de dióxido de nitrógeno.